Alguno de los participantes, tras recoger un premio.Foto: Nicol'sFoto: Nicol'sFoto: Nicol'sFoto: Nicol'sMiralles y Borrego. Foto: Nicol'sParodia durante la gala, presentada por Manu Román, en la imagen. Foto: Nicol'sDistintas imágenes de la entrega de los premios que se dieron al finalizar la gala. Foto: Nicol'sFrancisco Antonio Rodríguez recibe el premio de la mano de Bel. Foto: Nicol'sYolanda Bel felicitó a Emilio Pomares, presidente de la ACICE. Foto: Nicol'sNuevamente, la 6ª gala de cortometrajes nos ha tenido en vela; como en cada edición, se han introducido novedades que hacen de esta gala tan imprevisible como la primera. En primer lugar, el incremento del precio de la entrada, necesario en vistas a que la Muestra se autosustente, ya que el estado de las arcas públicas tiene como consecuencia la disminución progresiva de las subvenciones; no sabíamos cómo iba a reaccionar el público, pero para nuestra grata sorpresa nos hemos encontrado un año más con un lleno total. 600 entradas vendidas (salvo unas pocas rezagadas que se pueden contar con los dedos de la mano). Los miembros de la Asociación creemos que este evento tiene una muy buena acogida en la Ciudad, y que es un evento que debe perpetuarse y cuya continuidad debe garantizarse. Como puntos negativos, cabe destacar la actuación de un caballero (‘majara’ en términos más distendidos) que se dedicó a sabotear la gala durante algo más de media hora, a base de molestos silbidos que sin duda debieron de dejarle un desagradable dolor de cabeza, y la abrupta y penosa terminación prematura de la gala cuando aún quedaban un par de cortometrajes por proyectar (más un documental), debido a que la bombilla del proyector hizo explosión. Dentro de nuestras posibilidades, siempre hemos tratado de evitar que un suceso como este pudiera tener lugar; desde que empezamos a utilizar un ordenador para realizar las proyecciones (durante las tres primeras galas, simplemente trajimos los cortos grabados en un triste DVD de vídeo, lo que nos obligaba, de forma involuntaria, a adoctrinar al respetable en la compra de productos Samsung, la marca del reproductor) siempre hemos llevado todo por duplicado, para que en caso de fallo fulminante de un disco duro, etc, pudiéramos reemplazar y continuar con el espectáculo; pero el proyector es algo sobre lo que no tenemos control. La Asociación desea aprovechar este espacio para comunicar que sería muy conveniente que pudiéramos disponer de nuestro propio proyector, a ser posible de alta definición (son muchos los píxeles que se quedan en el cajón y no llegan a ojos de nuestros espectadores; la tecnología avanza a pasos de gigante). Dese por aludido quien haga falta.