Las dos personas que encabezaron el linchamiento a dos agentes de la Guardia Civil durante la noche del pasado 5 de octubre fueron juzgados ayer, y tendrán que pagar una multa por ello, o en caso contrario ingresar en prisión. Los acusados, una pareja cuyas iniciales corresponden a A.G.A. y S.A.B., pagarán una cuantía que llegará en total, con todos los conceptos, a 6.207,86 euros repartidos entre los dos.
A.G.A deberá abonar 2.986,43 euros repartidos en 15 mensualidades de 199,09 euros, y S.A.B. tendrá que pagar 3.221 euros repartidos en 24 mensualidades(el máximo permitido por ley) de 134,22 euros. El motivo de que la segunda acusada deba abonar más dinero se debe a que se ha considerado que ella tenía una falta más que él, en términos legales, lo que le obliga a pagar 175 euros de más.
En caso de que dejen de pagar la multa, ingresarán automáticamente en prisión al haberse conformado con los delitos y faltas que se les imputaban: para cada uno de ellos un delito de atentado, para A.G.A. una falta de lesiones, y para S.A.B, dos faltas de lesiones.
Los hechos por los que se juzgaba a esta pareja sucedieron a principios de octubre del año pasado, concretamente el día cinco, lunes. Fueron tres agentes heridos, pero dos sufrieron importantes lesiones. Uno de ellos salió con el tabique nasal fracturado, motivo que le obligó a someterse a una operación y a permanecer casi tres meses de baja, incapacitado los diez primeros días. El otro agente sufrió heridas menos importantes, aun así sufrió fracturas en un brazo y permaneció varias semanas de baja debido a las lesiones.
El desarrollo de las agresiones
Estas fueron las víctimas de una situación provocada cuando dos patrullas de la Benemérita se encontraban en el cruce entre las zonas de Pozo Rayo y Sarchal, en el Recinto Sur, realizando controles rutinarios de verificación, tal y como informó ‘El Faro’ en la misma semana de los hechos. A.G.A. fue la persona que comenzó los altercados con insultos tales como “pocos coches os queman” o “no hacéis ni puñetera falta aquí”. El acusado también intentó alterar a los demás presentes. La agresión llegó cuando los agentes le iban a denunciar, momento que aprovechó para pasar un porro a otra persona, con objeto de esquivar a los agentes.
Entonces, ante un empujón de este individuo a los guardias civiles, ellos le detuvieron inmediatamente; fue en esos movimientos de reducción cuando golpeó un pecho a un agente. En ese momento intervino en escena la pareja de A.G.A., S.A.B., que se encaró con los agente portando una niña pequeña en brazos, a la que utilizó como escudo para ser detenida en aquel momento. Mientras ella zarandeaba a los agentes, S.A.B. aprovechó para, con uno de los grilletes, golpear y fracturar la nariz a uno de ellos.
A partir de este momento comenzó una batalla campal en el Recinto Sur, en la que intervinieron decenas de personas que apedrearon a los guardias, quienes necesitaron del apoyo de otros efectivos para poder salir del lugar, llegándose a usar material antidisturbio. Además de la Guardia Civil, intervinieron en el suceso efectivos de la UPR y de la Policía Nacional, que acudieron en ayuda de sus compañeros. Aunque en un primer momento parecía que no había resultado nadie herido, en seguida se comprobó lo contrario.
Multa subsidiaria
Puesto que ambos han sido acusados del mismo delito de atentado contra la autoridad y ambos actuaron juntos, la responsabilidad del abono de la multa es subsidiaria. Es decir, aunque cada uno debe abonar sus mensualidades con su diferente cuantía, si en cualquier eventualidad uno de los dos dejara de pagar un mes su cuota, sería el otro acusado el que tendría que encargarse de abonar, además de su parte, la parte que el otro acusado ha dejado de pagar.
Mi amigo Jordi sufrió un ictus hace unos meses. Nos conocimos en una aplicación y…
Francis Ballesteros Romero constituye un mentís elocuente de los prejuicios trasnochados que dibujan el perfil…
Las defensas de los detenidos en la Operación Ares, abierta tras el descubrimiento de un…
Buscó la forma de traficar con hachís. Y esa no fue otra que enviarse hasta…
La celebración de la Pascua del Sacrificio vuelve a convertir a Ceuta en ejemplo de…