Las condiciones de la Guardería I, la alternativa al deficiente estado del anterior local en la residencia Nuestra Señora de África dejan mucho que desear cuando la integridad de trabajadores y de niños está en juego. El alto alquiler que la Ciudad paga mensualmente por este establecimiento no es proporcional a las condiciones en que se encuentra un lugar que debería ofrecer todas las garantías de seguridad, comodidad y utilidad para el uso al que está destinado. Nada más lejos de la realidad porque las carencias más básicas marcan el día a día de este lugar al que diariamente asiste más de un centenar de pequeños. No es cuestión de alarmar, pero lo cierto es que en lugares en los que los padres dejan a sus hijos con total tranquilidad hay que ofrecer unas condiciones más que óptimas. Con esto no se puede jugar.





