A partir del 12 de agosto, comprar determinados productos envasados implicará un pequeño cambio para los consumidores de Ceuta.
Latas, botellas y briks pasarán a estar sujetos al Sistema de Depósito, Devolución y Retorno (SDDR), un mecanismo que supondrá el pago de 10 céntimos adicionales por cada envase, una cantidad que no será un impuesto ni una subida del precio del producto, sino un depósito que podrá recuperarse posteriormente.
La medida ha generado numerosas dudas en redes sociales por ello, medios como BandaAncha han explicado en un vídeo su funcionamiento.
El principal mensaje es claro: quien devuelva el envase recuperará íntegramente esos 10 céntimos, mientras que quienes lo tiren a la basura o no lo entreguen en los puntos establecidos perderán ese dinero.
¿Cómo funcionará el nuevo sistema?
El Sistema de Depósito, Devolución y Retorno, conocido por sus siglas SDDR, busca incrementar el reciclaje de envases y reducir el abandono de residuos en calles, playas y espacios naturales.
Su funcionamiento será sencillo. Cuando un consumidor compre una bebida o un producto incluido en este sistema, abonará 10 céntimos adicionales por el envase. Posteriormente, podrá recuperar ese importe devolviendo el recipiente vacío en los establecimientos o puntos de recogida habilitados.
De esta manera, el envase adquiere un valor económico, incentivando que no termine abandonado ni depositado en el contenedor equivocado.
Uno de los aspectos que más está llamando la atención es que aplastar las latas o las botellas antes de devolverlas puede impedir que sean aceptadas, ya que el sistema necesita identificar correctamente el envase para proceder al reembolso. Por ello, se recomienda conservarlos en buen estado hasta su devolución.
¿A qué productos afectará?
Según la información difundida, el sistema se aplicará a envases como latas, botellas y briks, aunque el listado concreto dependerá de los productos adheridos al nuevo modelo.
El objetivo es que los consumidores incorporen el hábito de devolver estos recipientes, del mismo modo que ya ocurre desde hace años en otros países europeos donde el SDDR lleva tiempo funcionando.
En esos lugares, los ciudadanos entregan los envases en máquinas automáticas o puntos de recogida y reciben inmediatamente el importe correspondiente al depósito abonado en el momento de la compra.
No es un nuevo impuesto
Uno de los aspectos que más confusión ha generado es la idea de que estos 10 céntimos suponen una nueva tasa. Sin embargo, no se trata de un impuesto ni de un incremento permanente del precio, sino de un depósito reembolsable.
Es decir, el consumidor solo perderá ese dinero si decide no devolver el envase. En cambio, si realiza correctamente el proceso de devolución, recuperará la totalidad del importe abonado.
Con esta medida se pretende favorecer el reciclaje, aumentar la reutilización de los envases y reducir el impacto ambiental, apostando por un modelo de economía circular que ya funciona en numerosos países europeos.
Para los consumidores, el principal cambio será acostumbrarse a conservar las latas, botellas y briks tras su uso y devolverlos en los puntos habilitados para recuperar los 10 céntimos pagados por cada uno de ellos.







Te dirán que no es otro impuesto, pero en la práctica será una subida de precios. Esto acaba como en las pelis americanas, yonkies recogiendo latas para sus dosis diarias. Demasiado bien nos va para quienes nos mandan.