EFE
Durante el Black Friday se incrementan los fraudes digitales, los intentos de phishing y las páginas falsas diseñadas para sustraer datos personales o financieros, como también han sufrido consumidores de Ceuta.
Los ciberdelincuentes explotan la impaciencia de los compradores ante la posibilidad de perder una promoción, utilizando enlaces engañosos, códigos QR falsificados y billeteras virtuales manipuladas.
El Black Friday 2025 se perfila como uno de los períodos con mayor volumen de ventas por internet del año. Miles de comercios, desde grandes compañías hasta pequeños negocios locales, se alistan para lanzar descuentos agresivos en productos tecnológicos, ropa y electrodomésticos. Sin embargo, el crecimiento del tráfico online también implica una consecuencia negativa: el aumento de fraudes y estafas cibernéticas.
“Los ciberdelincuentes trabajan con nuestra ansiedad y con esa sensación de que si no lo compramos ahora, perdemos la oportunidad”, señala Maximiliano Galante, especialista en ciberseguridad de CaserLatam, en declaraciones a Perfil. Según el experto, en estas fechas los usuarios relajan sus precauciones al dejarse llevar por la emoción que genera una rebaja.
Estas son las estafas más habituales durante el Black Friday:
Una de las prácticas más recurrentes es el phishing, mediante el cual los delincuentes imitan el diseño de sitios web auténticos para obtener credenciales, contraseñas o información de tarjetas de crédito. “Lo principal es evitar entrar desde links que llegan de la nada o desde ventanas emergentes. Siempre hay que escribir la dirección oficial del comercio en el navegador”, advierte Galante.
Existen señales evidentes que ayudan a detectar una página fraudulenta: errores ortográficos, logotipos deformados, colores inconsistentes o la ausencia del candado de seguridad en la barra del navegador. “Si la URL no tiene candadito o si el sitio ofrece solo un chatbot como canal de contacto, hay que dudar”, subraya el experto. Además, recuerda un principio básico: si una oferta parece demasiado buena para ser cierta, probablemente no lo sea.
El riesgo no se limita al entorno digital. También se han identificado QR falsificados en locales físicos o ferias, donde los estafadores colocan un código falso sobre el original para desviar el pago hacia otra cuenta. “Antes de escanear, revisen físicamente el QR. Si está despegado o mal impreso, no lo usen”, aconseja.
Durante estos eventos, muchos emprendimientos locales también lanzan promociones, lo que puede generar desconfianza entre los compradores. Para Galante, la comunicación directa es fundamental: “Los comercios chicos suelen responder rápido por redes o WhatsApp. Si algo nos genera duda, hay que escribir, preguntar, pedir fotos o comprobación del stock”.
Otra práctica que incrementa los riesgos es realizar compras desde el teléfono móvil mientras se hacen otras actividades. “Cuando estamos haciendo varias cosas a la vez, dejamos de observar señales importantes. Para comprar online hay que estar 100% atentos”, enfatiza.
En relación con los medios de pago, Galante considera que las billeteras virtuales cuentan con buenas medidas de seguridad y están reguladas, aunque insiste en activar el doble factor de autenticación, una capa adicional de defensa que impide el acceso incluso si alguien conoce la contraseña. “Las plataformas son seguras, el riesgo está en cómo las usamos”, remarca.
La gestión de contraseñas continúa siendo uno de los puntos más débiles entre los usuarios. Utilizar la misma clave en distintos servicios incrementa el peligro. “Si una contraseña se filtra, los delincuentes la prueban en todos los portales posibles. Por eso no hay que usar la misma clave para todo, ni incluir nombres personales o fechas de nacimiento”, advierte el especialista.
Galante subraya que la ciberseguridad debe entenderse como un hábito, no como una acción puntual. “Así como no vamos diciendo por ahí nuestra cuenta bancaria, tampoco deberíamos publicar información que permita adivinar nuestras contraseñas”, ejemplifica. Mantener una cultura digital segura comienza con acciones simples: comprobar la autenticidad de los sitios, no comprar con prisa y utilizar claves fuertes y únicas.
Si una persona sospecha haber sido víctima de una estafa, el experto recomienda actuar sin demora: bloquear el medio de pago, comunicarse con el comercio, presentar el reclamo ante Defensa del Consumidor y denunciar en la fiscalía si hubo robo de datos. “Lo importante es no dejar pasar el tiempo”.
Este Black Friday, la recomendación general es clara: comprar, pero con prudencia. No dejarse arrastrar por la urgencia de una rebaja y aplicar las mismas medidas de precaución que se tendrían en una tienda física. “La emoción de la oferta no puede ser más fuerte que el sentido común”, concluye Galante.
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