El aumento del precio de los combustibles, impulsado en parte por la inestabilidad internacional y las tensiones geopolíticas como la guerra en Irán, vuelve a situar el coste de la gasolina y el diésel en el centro de la preocupación de los conductores de Ceuta y de todo el mundo.
Ante este escenario, diferentes organismos especializados en movilidad y seguridad vial recuerdan que una conducción eficiente y algunos sencillos hábitos pueden ayudar a reducir el consumo de carburante y aliviar el impacto en el bolsillo.
Según diversas recomendaciones del Real Automóvil Club de España (RACE), pequeños cambios en la forma de conducir, en el mantenimiento del vehículo o incluso en la planificación de los desplazamientos pueden suponer un ahorro significativo de combustible, además de mejorar la seguridad en carretera.

Mantener la presión correcta de los neumáticos
Uno de los factores más importantes para evitar un consumo innecesario de carburante es comprobar regularmente la presión de los neumáticos. Cuando esta no se ajusta a las recomendaciones del fabricante, el vehículo necesita más energía para desplazarse, lo que se traduce en un mayor gasto de combustible.
Los especialistas advierten de que una presión incorrecta puede incrementar el consumo entre un 2% y un 4%, dependiendo del tipo de trayecto. Si los neumáticos tienen una presión inferior a la recomendada, el consumo puede aumentar especialmente en recorridos interurbanos.
Además, las condiciones meteorológicas también influyen. Durante los meses más fríos, el aire en el interior de los neumáticos se contrae, por lo que puede ser necesario ajustar ligeramente la presión para mantener el rendimiento adecuado del vehículo.
Planificar los trayectos y evitar peso innecesario
Otro elemento que influye directamente en el consumo es la organización de los desplazamientos. Planificar rutas eficientes, evitar atascos o reducir el tiempo de viaje puede marcar una diferencia importante.
Los expertos señalan que alargar solo diez minutos un trayecto de una hora puede aumentar el consumo de carburante hasta un 14%, especialmente si ese tiempo adicional se produce en tráfico denso o con frecuentes paradas.
También resulta fundamental no transportar más peso del necesario. En un coche de tamaño medio, llevar unos 100 kilos adicionales puede elevar el consumo alrededor de un 6%, ya que el motor debe realizar un mayor esfuerzo para mover el vehículo.
Por ello, se recomienda revisar con frecuencia el maletero y retirar objetos que no sean imprescindibles, algo especialmente relevante para quienes utilizan el coche a diario.

Conducción suave y velocidad constante
La forma de conducir tiene un impacto directo en el consumo de carburante. Aceleraciones bruscas, frenazos repentinos o cambios de velocidad constantes aumentan el gasto de combustible, además de incrementar el desgaste del vehículo.
Mantener una velocidad uniforme y anticiparse al tráfico permite aprovechar mejor la inercia del coche y reducir el uso del acelerador. Asimismo, utilizar el freno motor en lugar de frenar de forma abrupta ayuda a disminuir el consumo.
En pendientes descendentes, circular con marchas largas y a bajas revoluciones contribuye a optimizar la eficiencia del vehículo.
Cambios de marcha en el momento adecuado
Otro consejo clave para ahorrar combustible consiste en realizar los cambios de marcha en el momento oportuno. En motores diésel, lo recomendable es hacerlo entre 1.500 y 2.500 revoluciones por minuto, mientras que en motores de gasolina el rango más eficiente suele situarse entre 2.000 y 2.500 revoluciones.
Este hábito permite aprovechar mejor el rendimiento del motor y evitar un gasto innecesario de carburante.
Apagar el motor en paradas prolongadas
Muchos conductores mantienen el motor encendido durante paradas largas, pero los expertos recomiendan apagarlo si la detención supera el minuto.
Incluso al ralentí, un coche puede consumir entre medio litro y casi un litro de carburante por hora, lo que supone un gasto innecesario si el vehículo permanece detenido durante largos periodos.
Uso responsable del aire acondicionado
El sistema de climatización también influye en el consumo de combustible. El aire acondicionado aumenta la carga del motor, lo que implica un mayor gasto de carburante.
Por ello, se aconseja utilizarlo con moderación. En trayectos urbanos a baja velocidad puede resultar suficiente abrir las ventanillas, siempre que sea seguro hacerlo. En carretera, sin embargo, lo más eficiente suele ser mantener las ventanas cerradas y usar el aire acondicionado, ya que mejora la aerodinámica del vehículo.

Anticipación y distancia de seguridad
Por último, una conducción basada en la anticipación no solo mejora la seguridad, sino que también ayuda a reducir el consumo. Observar el tráfico, prever las maniobras de otros vehículos y mantener una distancia adecuada permiten evitar frenadas y aceleraciones innecesarias.
Los especialistas recuerdan que aplicar estos hábitos de conducción eficiente puede reducir el gasto de carburante hasta un 15%, lo que supone un ahorro notable para los conductores en un momento en el que los precios del combustible siguen marcando máximos en muchos mercados.
En definitiva, pequeños cambios en la forma de conducir y en el mantenimiento del vehículo pueden marcar una gran diferencia. Además de reducir el impacto de la subida de la gasolina y el diésel en el presupuesto familiar, estas prácticas contribuyen a una movilidad más segura y sostenible.






