Las obras de rehabilitación de dos de las torres de las Murallas Meriníes comenzaron de manera oficial ayer, aunque hasta dentro de al menos dos semanas no se verán obreros trabajando en ello.
Ayer se reunieron todos los encargados de dirigir la obra (tanto los arquitectos autores del proyecto como la empresa adjudicataria de las obras), y comenzaron los trabajos previos.
Esta es una actuación de urgencia en el lienzo ‘65B’ de las murallas, situadas cerca de la puerta de Fez, en frente del nuevo aparcamiento. Se trata de dos torres, la número 12 y la número 13. En la primera de estas dos torres, la actuación será de refuerzo del tapial con el que está construida la estructura . “Esa torre no se puede caer más, así que no es algo que sea necesario prevenir”, explicó Pedro Gurriarán, uno de los arquitectos que han realizado el proyecto. Por tanto, la opción tomada ahí será, principalmente, reforzar lo que ya está.
En la torre 13, que aún mantiene gran parte de su altura, la solución será más complicada. “El tapial es uno de los materiales más complicados de restaurar. Es piedra, mortero y tierra, todo materiales de la zona, no hace falta ninguna cantera”, comentó Gurriarán.
El problema, explican, es que aun hoy día no se ha encontrado la forma de hacer un tapial tan resistente como el que hacían en aquella. época. “Parece mentira, pero el suyo es capaz de durar casi mil años, y eso que el mismo porquerizo era el que luego construía la muralla”, cuenta Gurriarán.
Así que la opción que se ha tomado será la de “micropilotar” la torre y “abrazarla por dentro” con otra ‘torre interna’ de hormigón. “Es decir, con una grúa se introducirá por arriba una pequeña máquina que realice las perforaciones, y después meta unas fundas. Luego, eso se rellenará de hormigón y así sujetará la estructura en caso de movimiento”, cuenta Gurriarán. En concreto, serán nueve tubos de hormigón. “Como si claváramos las torres al suelo”, ilustra Gurriarán.Después, en el interior de la torre, se pondrá por dentro el hormigón, de manera que sujeten las paredes.
Esta intervención llega unos veinte años después de una rehabilitación que tuvo lugar a principios de los noventa, pero que no ha dado buen resultado. A partir de ayer, el plazo de ejecución para terminar las obras son cuatro meses. Es decir, estas dos torres de las murallas meriníes deberían estar concluidas a finales de agosto. Estas dos torres son parte de las fortificaciones que rodeaban la ciudad en el siglo XIV, de las que se conservan aproximadamente 400 metros, cuando en su origen tenían unos 1.500 metros en total. Algunos de los lienzos supervivientes están semiocultos en edificios.
Antes de eso, se realizarán unas catas arqueológicas, ya que la ley lo obliga. Sin embargo, se prevé que no salga nada de valor, ya que la piedra madre se encuentra a unos treinta centímetros de profundidad. Sin embargo, es algo a lo que se está obligado por ley, de manera que habrá que realizar las catas.
Por otra parte, el hecho de usar tanto hormigón para realizar una estructura interior no supondrá un perjuicio estético, según explican los arquitectos. “Las torres no están accesibles por dentro, de manera que no se verá nada de todo eso, y por fuera mantendrán su apariencia”, comentó Gurriarán. Indicó también que la empresa que realizará la obra tiene experiencia en restauración de tapiales.






