La idea frecuente en la Península respecto a Ceuta y Melilla es que son dos ciudades próximas entre sí y parecidas en sus características. Pocos saben que se trata de poblaciones distintas, sin ninguna comunicación directa de viajeros y mercancías y a casi 400 difíciles kilómetros de distancia.
Las diferencias entre las dos ciudades afectan también a aspectos tan diversos como el enfoque económico basado sobre todo en la distancia con la Península, las históricas relaciones aduaneras con Marruecos originadas por la configuración de las fronteras y la existencia de realidades portuarias distintas o cientos de detalles y circunstancias que marcan realidades socio-económicas diferentes.
Los sucesivos gobiernos de España han mantenido siempre los nombres de Ceuta y Melilla unidos. Hasta el Instituto Nacional de Estadística producía gran parte de los datos relativos a ambas ciudades en una sola cifra, lo que originaba confusiones constan-tes al producir resultados irreconocibles.
Las Ciudades Autónomas, fronteras, delegaciones del gobierno, puertos, Confederaciones de Empresarios, Cámaras de Comercio, Sindicatos, Partidos políticos, todos intentan dialogar y coordinar acciones. Así, los IPSIS son iguales, el sistema de adhesión a la Unión Europea es idéntico igual que el régimen fiscal, los Estatutos de Autonomía y los criterios de la Administración se parecen.
Todo esto tiene sus ventajas e inconvenientes. Ambas ciudades han venido apareciendo como un bloque en lo político, económico y social. Y los habitantes de Ceuta y Melilla se han sentido hermanados casi sin conocerse ni tratarse. No obstante, en determinadas ocasiones las medidas comunes tenían difícil aplicación en territorios tan separados y diferentes.
Sin embargo, hay diferencias esenciales que las hacen distintas además de distantes, sobre todo respecto a las regiones marroquíes que las limitan. Ceuta está próxima a Yebala y sus habitantes son otra cosa que los del Rif que linda con Melilla y esto es esencial. Y en lo político, en la actualidad dirigentes de Ceuta partidarios de confraternizar con el gobierno nacional de otro partido y se diferencian de Melilla que aparece mucho más crítica e intransigente con la situación actual.
Incluso, cuando se apruebe en su día un nuevo régimen económico-fiscal para ambas ciudades a la vista de las agresivas actuaciones económicas de Marruecos, estos documentos deberán ser diferentes si quieren resultar eficaces a las dos ciudades
Las citadas ciudades son las representantes de España y de la Unión Europea en un continente sobre el que se podría realizar una labor muy importante en el futuro. Pero sobre todo hay que reconocer que Melilla y Ceuta son distintas y distantes, por lo que deben dialogar con frecuencia entre ellas, pero cada una seguir su camino.






