La normalidad aún está muy lejos de alcanzarse. Hace ya 12 días del cruce masivo de más de 72.000 inmigrantes desde Marruecos a Ceuta, y las consecuencias de ello siguen haciendo mella en la ciudad.
Según afirmó Juan Vivas, con las estimaciones que maneja el Gobierno local, son entre 8.000 y 11.000 personas las que aún permanecen en la ciudad después de esta crisis migratoria.
La mayoría de ellas, por la falta de recursos acaba durmiendo y viviendo en la propia calle o buscan cualquier lugar para refugiarse.
Este es el caso del colegio San Daniel, otro de los centros que ha sido ocupado por los inmigrantes que deambulan por la ciudad sin un sitio a donde ir.

Aviso de vecinos y grabados por las cámaras de seguridad
Después de varios avisos de vecinos durante estos últimos días, han sido los docentes del centro los que se han topado este martes con la guinda del pastel. Las cámaras de seguridad grabaron como dos inmigrantes se colaban en las instalaciones en el centro.
Dormían y hacían vida dentro del almacén de Educación Física, donde entraron rompiendo una de las ventanas. Destrozo que intentaron disimular sujetándola con unas cuerdas. También “han forzado una de las puertas para salir” cuenta María Villatoro a El Faro, una de las docentes que ha acudido al centro esta mañana.
La situación, sin embargo, no se limita a un episodio puntual. Sara García, presidenta de la cooperativa que gestiona el centro, asegura que llevan “prácticamente todos los días” recibiendo avisos de vecinos y trabajadores desde que comenzó la crisis migratoria.
“Desde que fue la invasión llevamos prácticamente todos los días con avisos de vecinos”, explica García, quien señala que trabajadores y educadores llevan desde el 1 de julio preparando el colegio para el inicio del próximo curso.
Según relata, durante los últimos cuatro días la situación se ha agravado hasta convertirse en un asentamiento dentro de las instalaciones exteriores del centro.
Heces, orina y colillas
“Han dormido en las colchonetas y las hemos tenido que tirar”, añadía Villatoro. La docente recuerda encontrar dentro de este almacén “calzoncillos, ropa sucia, etiquetas de ropa, envases vacíos, baterías portátiles y hasta un ticket de haber comido en un bar”, añadió.
Villatoro destacó el lamentable estado en el que se encontraban estas instalaciones cuando llegaron al colegio porque, además de comida, también encontraron orina hasta en botellas y “un cubo lleno de heces” fuera del almacén.
Material dañado y riesgo de incendio
La presidenta de la cooperativa lamenta especialmente los daños ocasionados en el material del centro. “Hemos tenido que tirar colchonetas”, explica. Además, añade que cada año en el San Daniel se compra material nuevo que lamentablemente se ha visto afectado por este incidente.
Más allá de los daños materiales, la presencia de colillas en el interior supone también un riesgo añadido para el propio centro. Se trata de un espacio cerrado en el que se almacenan materiales y equipamiento deportivo, por lo que una colilla mal apagada podría haber provocado un incendio y haber puesto en peligro las instalaciones del colegio.
“Es que no hay derecho”, lamenta García, que asegura que el colegio se encuentra actualmente en pleno proceso de preparación para que los alumnos puedan comenzar el curso en septiembre en las mejores condiciones.
Aumentar las precauciones hasta que empiece el curso escolar
Después de lo ocurrido, se ha decidido chapar el gimnasio hasta que comience el curso escolar para evitar nuevos intentos de entrada al colegio.
Pero las medidas de seguridad han tenido que ir más allá. Según explica García, esta misma tarde se produjo un nuevo intento de entrada que fue detectado por las cámaras de seguridad y del que fueron testigos tres trabajadoras que se encontraban dentro del centro.
“Yo, que estoy viendo las cámaras todo el rato, he podido avisar a las chicas que estaban saltando”, relata. Los responsables avisaron entonces a la Policía Nacional, que acudió al lugar, aunque “tuvo que marcharse antes de llegar a la mitad del patio al recibir otra llamada por una emergencia en Miramar”, lamenta García.
Ante la incertidumbre y los nuevos intentos de acceso, el centro ha tenido que contratar seguridad privada para vigilar durante la noche. García explica que el servicio supone un coste de 20 euros la hora más IVA, por lo que una vigilancia de unas diez horas ronda los 218 euros.
En manos de la Policía
La Policía Científica también ha acudido al centro después de los hechos para analizar lo ocurrido. Los responsables habían limpiado previamente el almacén con la intención de eliminar el asentamiento y evitar que volvieran a instalarse.
La presidenta de la cooperativa insiste en que el problema no afecta únicamente al San Daniel. “Ya no es solo el colegio San Daniel, es que estamos sufriendo pues prácticamente todos los colegios”, asegura.
El centro, al ser concertado y encontrarse actualmente en obras y trabajos de preparación, está viviendo la situación de una forma especialmente cercana, aunque García recalca que “nuestra situación es la de todos los centros”.
Agradecimiento a las familias y vecinos del barrio
Los vecinos del barrio se han convertido en una pieza fundamental para detectar los accesos. “Sin ellos la mitad de las llamadas yo no me entero”, explica García, agradeciendo la colaboración de las familias y residentes que avisan cuando detectan movimientos en los alrededores.
Y todo ello con el inicio del curso cada vez más cerca. “Con la incertidumbre de qué va a pasar el día uno que empezamos a trabajar, que es que está a la vuelta de la esquina”. “Que se atrevan a hablar de normalidad cuando esto no es normalidad”, concluye.
Desde el centro se pide una respuesta urgente a la crisis que se está viviendo en Ceuta y que está afectando a las instalaciones y a la seguridad de los centros educativos de la ciudad.







No van a poder estudiar ni nuestros hijos, los derechos humanos de los ceuties han dejado de existir para dárselos al invasor, sigan votando a la dictadura de izquierdas que gobierna este país.