El colegio Ramón y Cajal, con las clases suspendidas toda la semana, es el vivo ejemplo de hasta dónde llega el abandono en materia de educación en Ceuta, con centros muy antiguos en donde solo se han hecho obras a modo de parcheos, pero sin un mantenimiento estructural.
Aunque al inicio del curso se garantizó que las clases empezarían sin problemas, esa medida solo ha durado días ya que desde ayer el centro escolar las ha suspendido, dejando en la incertidumbre a muchas familias.
Se informa de la detección de “deficiencias constructivas” que deben ser subsanadas, sustentándose dicha decisión en la garantía de seguridad para alumnado y docentes.
Pero el hecho es que una visión del centro en su interior apunta a que nunca se debería haber permitido el inicio de las clases en esas condiciones.
Centros muy antiguos
El colegio Ramón y Cajal es de los más antiguos de Ceuta, data de los años 50 y las obras ordenadas se han ejecutado en un centro en donde, como en otros de la ciudad, no ha existido un mantenimiento suficiente.
Ahora se descubren “deficiencias constructivas”, lo que lleva a adoptar la medida más drástica como es la de parar las clases, con las consecuencias que esto provoca en alumnado y en las propias familias.
Las obras comenzaron además a mediados de julio, no tras finalizar el curso, lo que habría permitido ganar un mes más.
A eso se añade la lentitud de los trabajos, lo que apuntaba a problemas que ya se presuponían cuando, en septiembre, los docentes tenían que incorporarse teletrabajando.
Sin declaraciones del Ministerio
El Ministerio de Educación dijo que no habría problemas, pero los ha habido. De momento no ha dado una declaración sobre lo sucedido.
No se ha comunicado mayor novedad respecto de la evolución del curso.
El motivo de las obras
La Ciudad Autónoma es la encargada de ejecutar estas obras en el ‘Ramón y Cajal’ que conllevan la creación de un aula del futuro para este centro educativo.
Las obras consisten principalmente en la reparación de dos paños de forjado entre las plantas semisótano y baja, en la zona de acceso al centro, y en la reforma de unas dependencias en la planta primera para la creación de una nueva aula destinada a taller-laboratorio.
Por otro lado, también estaba previsto que se llevara a cabo la reparación del pavimento y solería en una pequeña zona, ubicada en la planta baja al final de la galería donde se encuentran las dependencias del equipo directivo, junto a uno de los dos núcleos de escaleras ya que el pavimento presentaba un hundimiento apreciable a simple vista, según se podía leer en el proyecto.







Creo que conservar el techo en su sitio es más importante que un Aula del Futuro.