Menuda semana le ha tocado al partido popular lidiar: nombramiento del candidato a la presidencia, pleno con propuestas populistas de la oposición, 10º aniversario de gobiernos populares en Ceuta. Todo un duro trabajo que personas anónimas y no tan ignotas han logrado sacar adelante. Una de las cosas que me quedan en la memoria, de esta semana política, es la abismal diferencia que existe entre el Partido Popular de Ceuta y los partidos de la oposición. Diferencias que van más allá de la ideología, por otro lado inexistente en ciertos partidos.
Repasar el inventario de los logros de los 10 años de gobierno popular, podría ocuparme varias páginas, e incluso aburrirle a usted, respetado lector. Por eso, en esta ocasión, y sin que eso signifique que es lo más importante de estos 10 años políticos, me gustaría destacar que estos 10 años han servido para darle a Ceuta una estabilidad y sobriedad democrática que han permitido la construcción de un Partido Popular fuerte, variado y cohesionado.
Era una satisfacción poder observar como no cabíamos en los salones para la celebración del aniversario, y fuese a donde fuese, ni una sola palabra disonante, todo lleno de amigos y conocidos con un saludo cordial y sincero. Ni siquiera aquellos que fueron invitados y acudieron respetuosamente, con una ideología clara y públicamente contraria al PP, mostraron malestar.
El Partido Popular de Ceuta demostró que es capaz de reunir a un montón de personas para celebrar 10 años de políticas populares, que no está agotado, al contrario, que se siente fuerte, que tiene una excelente cantera de militantes y simpatizantes que son el verdadero soporte y motor del partido.
¿Cómo comparar la solidez y cohesión del Partido Popular frente a una oposición ideológicamente vacía y con una menguante y exigua militancia? No se trata de David contra Goliat, se trata de dogmáticos, de profesionales de la arenga y la soflama, frente a la evidencia del clamor popular.
Quién me haya leído con anterioridad sabrá que realmente me preocupo por el estado de la oposición, por sus escasos, por no decir nulos, aportes constructivos a la Ciudad, por la demagogia propagandista de las declaraciones que realizan, por el flaco favor que hacen al fortalecimiento de la democracia con sus posturas radicales, por la imagen que dan a Ceuta. Y ahora empiezo a preocuparme por si serán capaces de llegar a las elecciones de mayo, porque viendo la velocidad del desmoronamiento con el que la coalición “Caballas” se está desintegrando, no es difícil vaticinar la fagocitación de todo “caballas” por su líder.
Sabiendo que UDCE no es precisamente abundante en militantes, y que en la corta singladura que lleva junto a PSPC se han descolgado un buen puñado de “notables”, no me extrañaría nada que al final, o no tan al final, la ecuación matemática fuese, o es, Caballas=PSPC… Al tiempo, o no tan al tiempo...





