La clave tras una condena por tráfico de drogas al ser sorprendido con Rivotril

La estrategia de la Defensa para devaluar los informes periciales no ha prosperado, imponiéndose una pena de 2 años de cárcel

La magistrada titular de la plaza número 1 de la Sección Penal del Tribunal de Instancia de Ceuta ha condenado a un varón identificado como M.M.L. por incurrir en un delito contra la salud pública.

En prisión desde diciembre de 2025 y con antecedentes por la misma acción delictiva, ha sido condenado a 2 años de prisión y el abono de 400 euros de multa con 3 días de prisión en concepto responsabilidad personal subsidiaria en caso de impago.

Todo ello tras ser sorprendido con pastillas de Rivotril en su poder.

En sentencia, a cuyo contenido ha tenido acceso El Faro, se considera probado que, sobre las 18:00 horas del 13 de diciembre de 2025, agentes de la Policía Local, en el ejercicio de sus funciones de control de licencias y permisos de conductores, comprobación de ITV y seguros, interceptaron al ahora condenado, que circulaba en una motocicleta marca Honda.

300 pastillas bajo el asiento de su moto

Le solicitaron la documentación y cuando este levantó el asiento de la moto para sacarlo, los policías comprobaron la existencia de una bolsa.

En su interior había 300 comprimidos de Rivotril de 2 miligramos cada uno, cuyo principio activo es el clonazepam, con un valor en el mercado ilícito de 200 euros; sustancia que el acusado pensaba destinar a la venta o donación a terceras personas.

El clonazepam pertenece al grupo de las Benzodiacepinas, sustancia incluida en la Lista IV del Convenio sobre sustancias psicotrópicas de 1971.

Asimismo, el acusado llevaba entre sus pertenencias 1.425 euros en efectivo, distribuidos en 65 billetes de 20 euros, 12 billetes de 10 euros y 1 billete de 5 euros. Este dinero procede del tráfico de la sustancia estupefaciente.

Al ahora condenado le consta otra sentencia por la comisión de un delito contra la salud pública, pena que le fue suspendida por un periodo de 3 años. 

Informes, declaración de policías y el silencio del acusado

El relato de hechos probados ha partido de la libre valoración de la prueba practicada en el juicio oral, celebrado hace un par de semanas, que consistió esencialmente en las testificales de los agentes que intervinieron en las actuaciones, el atestado instruido al respecto, los informes periciales de análisis de la sustancia intervenida y la documental. El acusado no quiso declarar.

En la inspección fueron intervenidas 20 cajas vacías del medicamento Rivotril 2 mg., en cuyo interior solo estaba el prospecto, y 5 cajas del medicamento Rivotril de 2 mg., conteniendo 60 comprimidos cada uno y su prospecto, arrojando un total de 300 comprimidos.

Los agentes de la Policía Local ratificaron el atestado y explicaron que se encontraban realizando un control preventivo y pararon al acusado, quien mantuvo una actitud extraña. Al registrar la moto, encontraron las cajas de Rivotril.

El silencio del acusado y las manifestaciones ofrecidas en su derecho a la última palabra no hicieron más que confirman la tesis de la acusación: la posesión de Rivotril preordenada al tráfico.

Y es que, dijo que estaba nervioso cuando lo paró la Policía porque iba “con un spray en la mano” con el que intentaba rociar a la persona que le había dado la bolsa.

La estrategia de la Defensa y las pastillas caducadas que siguen teniendo efecto

La Defensa centró su estrategia en devaluar los informes periciales de análisis de la sustancia intervenida, en los que se dictaminó que los comprimidos intervenidos contenían clonazepam.

Argumentó que las peritos no habían determinado la cantidad neta del principio activo de la sustancia intervenida, ni el estado del mismo, es decir, si estaba caducado o no.

Ahí estaba la clave sobre la que tenía que versar esta resolución judicial. Los dos informes fueron ratificados por las peritos y en ambos dejaron constancia de que habían sido realizados siguiendo los protocolos científicos aprobados en las Recomendaciones de las Naciones Unidas para el ensayo de sustancias estupefacientes y psicotrópicos.

Explicaron que los comprimidos eran Rivotril por sus características y porque venían en las cajas de Rivotril que se venden en las farmacias, siendo medicamentos que proceden del mercado lícito, normalmente son sustraídos de las farmacias y se venden en el mercado negro.

Coincidieron en señalar que no habían podido determinar la concentración exacta del principio activo en cada uno de los comprimidos, ni tampoco si estaban caducados o no, pudiendo solo informar que el principio activo estaba presente.

Así la concentración de clonazepam era de 2 miligramos por comprimido porque venía en los blísteres del medicamento, siendo fármacos de curso legal que se venden en las farmacias y no hay motivo para dudar de la concentración.

Sobre la posible caducidad del medicamento, aseveró que el transcurso del plazo de caducidad que se haya podido poner en las cajas del medicamento no influye en los efectos del principio activo, ya que los efectos del Rivotril caducado suele ser el mismo que el que no está caducado.

Otra perito afirmó que la concentración de clonazepam era bastante alta y que el principio activo no estaba degradado. 

Sin una explicación mínimamente creíble

Así, el hallazgo de 300 comprimidos de Rivotril de 2 miligramos cada uno en la moto conducida por el acusado, unido a la falta de una explicación mínimamente creíble, conduce a tener por probada la pretensión acusatoria.

En este caso, de la cantidad interceptada de Rivotril se desprende la posesión preordenada al tráfico de la misma, siendo el clonazepam, principio activo del Rivotril, una sustancia considerada como psicotrópica por el Convenio de Viena de 1971 en su Lista IV, que pertenece a un grupo de medicamentos conocidos como benzodiacepinas.

En el caso de autos, se valora que el acusado fue condenado en marzo de 2024 por unos hechos similares y que estos nuevos se hayan cometido durante el plazo de suspensión de la condena anterior.

Asimismo, se tiene en cuenta la cantidad interceptada -300 comprimidos-y los que presumiblemente había vendido con anterioridad, dada las cajas de Rivotril vacías que le fueron halladas y el dinero interceptado.

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