Hay un chiringuito fantasma cercano al parque de perros, en la explanada de la marina. Ahora está abandonado; se ven las mesas y sillas por todo el recinto, barriles de cerveza, basura y algún que otro roedor que busca escondite en sitio seguro.
¿Quién es el responsable de este establecimiento? ¿A quién pertenecen las mesas, sillas banquetas y bancos? ¿Qué ha sucedido para que quede abandonado a su suerte?
Con los botellones, las reuniones de familia que van a merendar o cenar, los niños que juegan en el parque cercano, cada vez la casa de madera va siendo devorada por el olvido.
¿Y si un día sale ardiendo o alguien sufre un accidente? ¿Cuánto tiempo permanecerá allí?
En el recinto del parque de perros también hay dos casetas que nadie sabe por qué siguen en ese sitio ocupando un espacio que puede ser aprovechado para instalar bancos, una fuente, un lugar digno para los perros que deben permanecer en ese espacio al ser potencialmente peligrosos y con un carácter que no ofrece muchas garantías para relacionarse con otros perros.

Pregunto a cualquiera y nadie sabe nada.
El recinto de la marina aparece como un vertedero de comida, botellas, cristales, cáscaras de frutos secos. Algún pañal, cacas de perro, orines, basuras de todo tipo, música a tope...y ahora ese bar fantasma desvalijado.
Vayan y véanlo con sus propios ojos y quédense atónitos. Pregúntense lo que yo me pregunto: Si esto pasa en una de las zonas más concurridas de la ciudad qué pasará en otras.
Si vuelve a Ceuta Doña Sofía ponemos una mesa y una silla improvisada en medio del recinto y la invitamos a unas tapas.
Lo mismo Santiago Segura hace otra película de Torrente.
Ya tenemos un sitio para hacer ouija. No hay mal que por bien no venga.






