Corrían los principios del siglo XIX, allá por la Guerra de la Independencia, cuando las Cortes de Cádiz aprobaron la creación de lo que hoy ha derivado en el Sorteo Extraordinario de Navidad; posiblemente la única votación de aquella reunión en la que hubo unanimidad.
Después de esta ciudad, fue Ceuta la primera en adherirse a la iniciativa, y más tarde todas las demás que iban, poco a poco, siendo libradas de la ocupación francesa.
Y, a pesar de ello, nunca ninguna administración de lotería de la Ciudad Autónoma ha vendido el primer premio. Una curiosidad que respeta las leyes de la probabilidad, pues el gasto por habitante es el menor de España: el año pasado fue de 14,39 euros, y este año Loterías y Apuestas del Estado prevé que pueda alcanzar, como mucho, 16 euros y medio.
Pero que no cunda el pánico, todo décimo de lotería tiene, exactamente, las mismas probabilidades de ser agraciado con el Gordo o cualquier otro premio, así que puede que esta mañana alguien en Ceuta descorche una botella de champán gracias a un décimo comprado en alguna de las administraciones de la ciudad.
Sin embargo, para quienes se guíen por los comportamientos de años anteriores, se puede decir que el 5 es la terminación más repetida en el primer premio, seguida por el 4. El menor número premiado fue el 00.523 en el año 1828, mientras que el mayor fue el del año pasado, 78.294.
Cabe decir que, si todos los décimos tienen las mismas probabilidades, el trozo de posibilidad que le corresponde a cada uno ha bajado poco a poco al aumentar los números, que en 2005 llegaron a 85.000, cifra actual.






