El 30 de julio, Ceuta vivió una situación sin precedentes que alteró la vida de la ciudad. Ese día, más de 80.000 personas entraron de forma irregular por el espigón del Tarajal y, a día de hoy, miles de ellas aún permanecen aquí.
Casi dos meses después de aquella jornada, Ceuta no ha recuperado la normalidad que tanto añoran los ceutíes y esta situación ha afectado a prácticamente todos los ámbitos.
Pérdidas económicas, caída del turismo, cancelación de eventos deportivos, incertidumbre en la vuelta al colegio y suspensión de eventos culturales son algunas de las secuelas de la crisis en la que se encuentra inmersa la ciudad autónoma.
Para realizar una radiografía de las consecuencias de la invasión, El Faro ha reunido cinco voces que analizan, desde diferentes perspectivas, todo lo que ha traído consigo lo ocurrido a finales de julio.
Se trata de Nicola Cecchi, consejero de Comercio, Turismo, Empleo y Deporte; Pilar Orozco, consejera de Educación, Cultura y Juventud; Arantxa Campos, presidenta de la CECE; Cristóbal Guzmán, director provincial de Educación; e Isabel Morales, psicóloga.
A través de sus testimonios, conoceremos la huella que la crisis ha dejado en la educación, la economía, el turismo y el deporte, la cultura y la salud mental.
Retroceder con la memoria hasta el día 30 de julio no es fácil. Resulta difícil explicar con palabras lo vivido durante aquella jornada, cuando Ceuta se enfrentó a una situación que nadie había imaginado y cuyas consecuencias todavía permanecen.
De hecho, el consejero Nicola Cecchi recuerda que “el viernes, el día 31 por la noche, creo que ha sido de los días que más he llorado en mi vida. Tú te ves, en un día, tirar el trabajo de años. Un trabajo, sinceramente, que se había hecho bastante bien, porque Ceuta estaba en uno de los mejores momentos bajo el punto de vista turístico, sin duda, pero también como estructura comercial y económicamente hablando”.
Y esto, “provocó el parón en seco de toda la ciudad. Se echó el freno de mano de una forma muy violenta y aquello tuvo unas consecuencias ya que todos conocemos”, adelanta Pilar Orozco.
En relación a la economía y las empresas, Arantxa Campos detalla que en estos primeros momentos se produjeron “tres hitos muy importantes”. El primero fue el “cierre masivo porque no se podía garantizar la seguridad”; al que siguió “la cancelación de la feria, que fue un varapalo para determinados sectores que dependen de esa época para hacer caja”; y también la pérdida del mes de agosto, “que se fue al traste”.
Asimismo, el ámbito educativo, como expresa Cristóbal Guzmán, “no puede quedar al margen, no es una isla de la sociedad”, y también se vio afectado desde el primer momento.
Concretamente, a principios de agosto “se decidió que dos centros educativos se utilizasen para alojar a menores, que fueron el Príncipe Felipe y el Reina Sofía, con lo cual eso ya nos hizo al Ministerio participar de lleno” y la planificación del curso escolar se vio alterada.
También los inmigrantes “estuvieron pernoctando en varios colegios” y se tuvo que actuar al tener conocimiento de ello.
A todo esto, hay que sumarle cómo afectó a los ceutíes lo ocurrido. Como explica la psicóloga Isabel Morales, “en un primer momento la salud mental se vio afectada por el shock ante la incredulidad de lo que nos estaba ocurriendo”.
Desde entonces, hemos ido “oscilando por bastantes emociones que son desagradables, como el miedo, la ira, el asco o incluso la desesperación. Y también nos ha afectado en el sentido de que parece que estamos sufriendo un duelo, porque estamos teniendo numerosas pérdidas, ya no solo físicas, sino pérdidas que quizás no son tangibles como nuestra seguridad o nuestra sensación de libertad”.
En definitiva, como reconoce el consejero Cecchi, “está siendo muy duro en todos los aspectos”, y también ha querido recordar “las 150 vidas que se han perdido” en esta tragedia.
Desde el primer momento, el tejido empresarial ceutí se ha visto afectado, aunque sus consecuencias han sido diferentes en función de cada sector, tal y como explica la presidenta de la Confederación de Empresarios de Ceuta, Arantxa Campos.
Desgranando por sectores, en el de la alimentación, “al tener muchísima más población, ha visto incrementadas sus ventas, pero también ha visto aumentada su pérdida desconocida”. Es decir, los pequeños hurtos y la desaparición de productos cuyo coste tiene que asumir el propio establecimiento.
En cambio, el sector del comercio y la moda “se ha visto muy afectado el mes de agosto porque con la situación que teníamos en Ceuta a nadie le apetecía irse de compras y tampoco han venido turistas”.
Por otro lado, Campos alerta de que el sector de la construcción “tiene un problema enorme, que es el de la construcción ilegal. Estamos viendo cómo se venden muchos materiales de construcción, pero no se sabe qué uso se le va a dar”.
A todo ello se suma la paralización de posibles inversiones. Algunas iniciativas que tenían previsto desarrollarse en Ceuta “se han quedado un poco en la nevera” a la espera de que la situación se resuelva. Incluso, según la presidenta de la CECE, existen empresas que ya estaban instaladas en la ciudad y cuya continuidad podría estar en riesgo.
Para paliar estas consecuencias, el Gobierno de la Nación ha aprobado un paquete de ayudas. Sin embargo, Campos cuestiona la manera en la que se han distribuido. “Hay ayudas que pueden ser muy beneficiosas para determinadas empresas que hayan sufrido un perjuicio relativo, pero para aquellas que han tenido una facturación cero son total y absolutamente insuficientes”, sostiene.
Como medidas positivas, la presidenta de la CECE destaca la bonificación del 75% en las cuotas a la Seguridad Social y la bonificación del 60% en el impuesto sobre sociedades. Esta última, matiza, solo podrá aprovecharse cuando las empresas vuelvan a obtener beneficios.
Uno de los sectores más perjudicados por la crisis ha sido el turístico. El consejero de Comercio, Turismo, Empleo y Deporte, Nicola Cecchi, cifra en un “93 o 94%” las cancelaciones de viajes, a lo que hay que sumar las cancelaciones de los 11 cruceros que tenían previsto hacer escala en Ceuta entre septiembre y diciembre.
Y no solo eso. Esta situación también ha obligado a suspender diferentes pruebas deportivas que atraían hasta la ciudad a numerosos participantes procedentes de la Península, como una regata el 2 de agosto, carreras en los montes y una prueba de natación.
El último varapalo ha sido la cancelación del partido amistoso de la Selección Española Sub-20 contra México. Una cita que, además de su importancia deportiva, suponía una oportunidad para “dar visibilidad a Ceuta más allá de la situación” que atraviesa.
Además, hay pérdidas que no se pueden cuantificar, como es “la imagen que estamos proyectando al exterior, que es devastadora”.
Por todo ello, para Cecchi, “esta invasión que hemos sufrido nos ha matado desde el punto de vista turístico totalmente”, por lo que “desde la consejería tenemos claro que intentaremos que todos los eventos que se puedan realizar, realizarlos”, como la XI Cuna de la Legión, prevista para el 27 de febrero.
Sobre ella, adelanta, “haremos todo lo posible, gracias también al apoyo fundamental de la Legión, para que esta prueba se celebre, así como cuántas pruebas más sean posible”.
“La población lo necesita. No podemos cancelar todo. Tenemos que intentar seguir y volver poco a poco a una normalidad que no hay, porque hasta que no se resuelva este problema y que todas las personas vuelvan de donde han entrado, esto no recuperará la normalidad. Y nosotros, Ceuta y los ceutíes necesitamos normalidad”, reitera.
Las cancelaciones también alcanzaron de lleno a la actividad cultural. Una de las primeras decisiones fue suspender la Feria de Ceuta y, con ella, las actuaciones musicales previstas en torno a las fiestas patronales.
No obstante, “la Virgen pudo salir y pudimos ofrecerle todo nuestro cariño. Cosa que nos calmó el alma y nos dio fuerza para asumir y afrontar lo que estaba por llegar”, expresa la consejera Pilar Orozco.
El mes de septiembre también ha visto alterado su calendario cultural y algunas citas ya fijas, como el Mercado Medieval y el Festival de Música Antigua, también han sido suspendidas.
Al mismo tiempo, la biblioteca ha comenzado a retomar su actividad progresivamente y “el público está respondiendo con cautela”.
En ese sentido, la consejera considera que “las actividades culturales nos incitan a salir de esta espiral en la que todos nos encontramos. Creo que es una herramienta que tenemos que poner a disposición más si cabe en estos momentos para esa recuperación del alma. La cultura va a ser un pilar en el que todos debemos apoyarnos y desde la consejería tenemos que hacer que así sea”.
Además, destaca que “tenemos la gran suerte de contar con todo el apoyo de España y también de toda la industria cultural de España. Lo hemos visto en las manifestaciones públicas que se han hecho por parte de compañías, por parte de actores, de directores, de músicos, de cantantes, de forma individual o de forma colectiva. Ya estamos también conversando con artistas que quieren venir de forma altruista a Ceuta a dar sus espectáculos y a dar lo mejor de sí mismos”.
Otra de las cuestiones abordadas con la consejera es la festividad de la Mochila o la Navidad. Sobre ellas, adelanta que “en esta semana queremos tener una reunión para ver cómo podemos afrontarlas porque nosotros queremos hacerlas. No podemos seguir parados en seco”.
El comienzo del curso escolar supuso un primer paso hacia la recuperación de las rutinas. Sin embargo, la vuelta a las aulas estuvo marcada por la incertidumbre y por las dudas de algunas familias sobre si podía desarrollarse con las suficientes garantías de seguridad.
El director provincial de Educación, Cristóbal Guzmán, detalla que el primer día se produjo una asistencia en torno al 70%. Una cifra que “fue aumentando paulatinamente, de manera que la segunda semana ya la asistencia se podría determinar como la asistencia normal y se superó el 90% con carácter general”.
Para conseguir esto, desde Educación, y trabajando de forma coordinada con la Ciudad, “se han tomado las medidas que pensamos que eran las que había que tomar. Incluso todavía alguna de ellas está en fase de ejecución, que no hemos terminado de implantarla”.
También se mantuvieron reuniones con los diferentes sectores de la comunidad educativa para escuchar sus necesidades.
La principal preocupación trasladada estaba relacionada con “la seguridad en la calle, más que en los centros educativos”, especialmente durante los trayectos y en las entradas y salidas de los colegios e institutos. En el interior de los centros se implantó un servicio de seguridad privada cuyo refuerzo se está estudiando en algunos institutos.
Esa sensación de miedo o inseguridad no se limita a las familias ni desapareció con el regreso a las aulas. La psicóloga Isabel Morales explica que “nuestro cerebro está operando desde un estado de alarma constante y de crisis, por lo que sentir estas emociones en un primer momento era algo normativo y adaptativo a la situación que estábamos viviendo”.
Sin embargo, cuando este estado se prolonga y las emociones no se procesan adecuadamente, puede terminar provocando problemas mayores. Según Morales, ya se están observando “cuadros ansiosos y depresivos” y, en los casos más graves, pueden aparecer episodios de estrés postraumático.
La psicóloga pudo comprobar esta realidad durante una charla celebrada con la ciudadanía. Allí encontró “personas muy enfadadas, preocupadas por sus hijos y adolescentes y también muy tristes”. Uno de los momentos que más le impactó fue cuando un hombre le pidió pautas para conseguir que su mujer volviera a salir de casa.
Para evitar que estas emociones terminen condicionando la vida cotidiana, Morales recomienda activar las redes de apoyo y recurrir a aquellas personas que actúan como “un faro” en los momentos difíciles. También aconseja mantener una higiene informativa, ya que consultar constantemente las redes sociales y los medios de comunicación “no nos va a ayudar a estar más tranquilos, sino todo lo contrario”.
Asimismo, propone diferenciar entre preocupación y ocupación. Para ello, considera necesario identificar aquello que se encuentra bajo nuestro control y actuar sobre ello, mientras que, ante lo que no podemos controlar, recomienda confiar en quienes sí tienen capacidad para intervenir.
Al preguntarles qué hace falta para recuperar la normalidad, Cristóbal Guzmán reconoce que no tiene una respuesta clara. “Ojalá lo supiera”, señala. En el ámbito educativo, considera que la situación “va asociada” a la del conjunto de la ciudad, ya que “no es más que un reflejo del resto de la sociedad”.
Para Arantxa Campos, uno de los aspectos fundamentales es recuperar la credibilidad en el control de las fronteras. “Cuando tengamos un sistema en el que no dependamos en absoluto de Marruecos para la defensa de nuestras fronteras, ganaremos en credibilidad y en solvencia y seremos mucho más capaces de vender nuestras ventajas fiscales y volver a ser un destino para las empresas”, sostiene.
Nicola Cecchi, por su parte, considera que la normalidad no llegará mientras no se resuelva la situación de las personas que entraron durante los días 30 y 31 de julio. Como pone de manifiesto, “después de 55 días no sabemos todavía cuántas personas han entrado, cuántas siguen en Ceuta ni cuántas se conseguirán sacar de aquí a tres meses”.
Por ello, reclama al Gobierno de la Nación que facilite un horizonte temporal, aunque sea aproximado. “Toda la ciudadanía tiene derecho a saber en cuánto tiempo podrá ver un mínimo de luz al final del túnel”, sostiene.
Mientras tanto, Pilar Orozco invita a los ceutíes, aunque “es pedir demasiado, a que se siga haciendo ese esfuerzo por seguir acudiendo a las actividades culturales. Tenemos que apoyarnos desde el ámbito cultural y educativo, en esos pilares fundamentales de nuestra sociedad colectiva, para salir adelante”.
Por último, Isabel Morales considera necesario que las autoridades adopten medidas firmes y tengan en cuenta cómo se encuentra emocionalmente la ciudadanía, ya que esta situación “va a dejar bastantes consecuencias. Volver a esa normalidad no sé si será fácil o no, pero espero y deseo que podamos volver por la salud mental de todos”, concluye.
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