El Club Deportivo Camoens tenía una cita de gran importancia en su temporada. El Pabellón Guillermo Molina tenía que hacer las templó de fútbol sala para albergar entre las naranjas (que vestían de blanco en esta ocasión) y el Almagro FS.
Las terceras contra la sextas de la tabla del grupo III de la Segunda División. El Camoens, con un partido menos, ganando al podría haber optado por ponerse a dos puntos de las de Ciudad Real y empezar a permitirse el sueño de los playoffs.
Una primera parte igualada
Ambos conjuntos tuvieron una primera parte que tuvo de protagonista a la igualdad. Ni Camoens ni Almagro logró una tanto que les diera la delantera en un conjunto que destacaba por la parejo.
Jugadoras de locales y visitantes daban muestras de tener oportunidades, pero no llegaba el premio del gol por ningún lado. El Camoens sí tuvo ese puntito extra más de oportunidades que hicieron a las de Ceuta merecedoras de quizá algún gol en los primeros 20 minutos. Ya sea por las botas de Sofía o Silvera se intentó, pero sin éxito alguna por parte de las jugadoras.
Segunda parte
La segunda parte comenzó de la misma que lo hizo el encuentro: con dos ceros brillando en el luminoso del Guillermo Molina. Pero pronto, en los primeros 20 segundos, llegó la mala noticia para las locales: se adelantaba el Almagro.
A partir de ahí, pese a que se levantaron con fútbol las de Ceuta e intentaron marcar. A pesar de ello, sufrían a la contra a las del Almagro.
Pudo haber empatado el Camoens a falta de 15 minutos. Un remate de Silvera fue rechazado por la meta para que Otero, llegando en una posición difícil, algo forzada, tratara de marcar sin éxito. Golpeó con rabia el parque pero se levantó. No había tiempo para lamentarse.
A falta de 10 minutos llegó el segundo de las visitantes, que ponía más difícil la remontada. Obligaba a las de Rafa González a jugar con portera-jugadora, siendo esta Nerea Miralles.
Con esta presión e insistencia en ataque tuvieron opciones de lograr el empate ya que tuvieron alguna que otra ocasión de valor que levantaba el coraje de las de Ceuta. A pesar de ello, sin portera, se iba a pagar con un fallo y una pérdida e iba a llegar el 3-0.
El gol de la honra, el que maquillara el resultado, se hacía de rogar. Pero llegó. Una mano en el área provocó un penalti. La pena máxima fue rematada por Sofía Valero, la meta detuvo el balón pero marcó el rebote.
No hubo ningún gol más y el Camoens se va del Molina sin los puntos. 1-3 h a preparar el siguiente choque.






