La familia de Abdelmounaim Lahyani, de 27 años y residente en el barrio de Azfa en Castillejos, denunciaba la semana pasada su desaparición cuando intentaba cruzar a Ceuta a nado.
Ya temían lo peor, que hubiera fallecido en la ruta más temeraria que separa Marruecos de nuestra ciudad y que ha provocado ya la muerte de 21 personas.
Habían perdido todas las esperanzas en algo positivo, hasta que han tenido la notificación de que está vivo. Durante este tiempo han sufrido un auténtico calvario.
Abandonado en el sur
Ahora se ha sabido que unos individuos a bordo de una furgoneta lo cogieron, después lo subieron a un autobús y lo trasladaron a Uarzazat. Antes, le rompieron el teléfono y le vaciaron los bolsillos.
Por eso no podía comunicar a su familia dónde se encontraba. Sus seres queridos habían notificado una alerta.
Lo ha denunciado el activista Ahmed Biyuzan en su perfil de Facebook, siempre pendiente del devenir de estas rutas migratorias marcadas por la inseguridad.
Allí, cuenta Biyuzan, el joven tuvo que soportar el calor sofocante, la sed y el hambre. Uarzazat está al sur del alto atlas marroquí y es un territorio muy conocido por ser puerta de entrada al desierto del Sahara.
Durante todos estos días su familia lo buscaba en Facebook, compartiendo su foto, solicitando ayuda para dar con su paradero.
Las deportaciones de Marruecos a modo de castigo

Marruecos está llevando a cabo deportaciones de jóvenes y niños de Tetuán y Castillejos a Uarzazat. Es una especie de castigo que está generando las quejas de sus familias, ya que no pueden contactar con ellos y llegan a pensar que están muertos.
Decenas de familias marroquíes, especialmente en ciudades del norte como Tetuán, Castillejos y Chefchauen, viven confundidos porque no saben del paradero de estas personas que, tras ser interceptados en la ruta a nado hacia Ceuta, son trasladados lejos.
Las familias solicitan la intervención de las autoridades, asociaciones civiles y partidos políticos para ayudarlas a recuperar a sus hijos.
Aseguran que sus hijos sufren de “hambre, cansancio y agotamiento”, pero que además no pueden comunicar con sus seres queridos para indicarles que están vivos.
Estas personas fueron trasladadas en autobuses, una vez son concentrados en la zona de la frontera.
Denuncias de activistas contra las deportaciones masivas
Tal y como informa el medio ar.telquel.ma, Bilal Dawas Ar-Raís, activista civil en Castillejos, declaró que lo que ocurre en la ciudad constituye un “traslado duro e inhumano contra jóvenes que intentan migrar” y que representa una clara violación de los derechos humanos”.
“Señaló que estos jóvenes son enviados a lugares remotos dentro de Marruecos sin dinero ni teléfonos, lo que pone en riesgo sus vidas y agrava el sufrimiento de sus familias”.
Agregó que estas prácticas “no están en sintonía ni con nuestros valores humanos ni con los cambios que vive el mundo en materia de derechos humanos”. Y explicó que encontrar a un joven después de una semana de desaparición “resume la magnitud de la tragedia y el sufrimiento que viven los jóvenes de Castillejos”.
Petición de cese de estas prácticas
Concluyó que la situación exige “detener inmediatamente estas prácticas y abrir perspectivas de vida digna para nuestra juventud en lugar de empujarlos a la migración y a arriesgar sus vidas”.
Lo grave es que muchas de esas personas trasladadas al sur son menores de edad, pero terminan siendo mezclados con adultos en las deportaciones orquestadas a modo de castigo para evitar las huidas hacia el mar.
Desde el verano pasado se están haciendo este tipo de operativos sin que hasta la fecha se hayan presentado denuncias más allá de hacerlo en medios de comunicación.






