El presidente del PP nacional, Alberto Núñez Feijóo, ha sufrido un golpe de calor. En pleno verano de incendios, escándalos políticos en sus filas y en las del PSOE y con problemas de envergadura en todo el país, se preocupa por el burka.
Es evidente que a los populares hace tiempo que se les fueron muchos de sus votantes hacia los lados más extremos.
Los de la gaviota se posicionaron en un falso centro creyendo que así podrían volver a gobernar el país. El tiempo les ha dado calabazas a pesar de tener en frente a un presidente sometido a continuos escándalos. Ni por esas son capaces de recuperar el Gobierno y mandar a su casa a Pedro Sánchez.
Feijóo lleva tiempo sin dar con el norte perdido. Ahora juega a intentar recuperar los votos entregados a Vox sacándose de la chistera polémicas absurdas en el momento más inoportuno.
Existe una regulación clara para que ahora nos venga el popular a hablar de prohibiciones en espacios públicos. Es un debate tan absurdo y sin recorrido que solo persigue buscar el aplauso de aquellos nostálgicos que les dejaron tirados porque no se aclaraban ni con su auténtica ideología.
El PP es lo que es, pero lleva años jugando a presentarse como un partido más moderno, abierto y cercano a los trabajadores explotando ese engañabobos del que todavía no han sacado beneficio, porque además de hipócritas son bastante malos en el arte de la política.
A Feijóo le preocupa el burka. Además le preocupa precisamente ahora, cuando nadie habla de ello, cuando existen miles de frentes abiertos y cuando la creencia social en los políticos atraviesa sus horas más bajas.
Dice Fatima Hamed que el popular “se ha pasado aguantando el cubata al facha Abascal”. Yo no sé si se ha pasado o no, pero cierto es que el líder de los populares se ha convertido en una especie de títere en una política que le viene grande. No sé que piensan en Ceuta, porque estos del PP local siguen de eternas vacaciones. Callados, por si acaso.







Buenas tardes, Feijóo es el señor de los papelitos que tiene que leer, se los preparan por la mañana con los temas más dispares, pero centrados en dos concretamente, durante siete años solo se le ocurre y se le oye hablar de Sanchismo, y en la actualidad le deben escribir para su ignorancia, todo lo que esté centrado en los emigrantes, todo lo que esté centrado en lo negativo y en la deshumanización de estas personas, mañana hablará de la inseguridad, mañana del burka, y en el futuro de lo que se le ocurra a sus asesores para tapar su ignorancia y ninguna propuesta política que sepamos sobre los problemas que atañen a los ciudadanos. Es un mero instrumento insultos y faltón.