La expresión “cajón de sastre” se refiere a un conjunto de cosas diversas, desordenadas o heterogéneas. Y ahí en ese cajón, el Gobierno presentó en el Congreso de los Diputados la propuesta de la subida de pensiones.
No era solo la propuesta, el cajón contenía 20 medidas más, muchas de ellas en nada tenía que ver con las pensiones.
Esa es la filosofía del decreto Ómnibus: el cajón de sastre, el truco del almendruco, o todo o nada, o pagar la carta del restaurante para comerte un plato.
¿No son absolutamente prioritarias la subida de las pensiones? ¿Un decreto de este calado no tiene la categoría de presentarse en solitario para que puede ser aprobado por mayoría absoluta sin triquimañas del " todo por aquí y nada por allá?
Si esto es de una izquierda progresista que venga Dios y lo vea.
Acusar a Junts per Cat, de estar en contra de la subida de las pensiones es un insulto a la inteligencia y un feo a los que nos sentimos de izquierdas en mayúsculas.
Cierto es que en el Ómnibus había medidas sociales, progresistas, solidarias y de amplio calado para la población más desfavorecida y, en esas medidas, el Gobierno tendría que haberse dejado la piel para defenderlas con uñas y dientes. Si no son aprobadas, cada grupo político se hubiera retratado.
Gobernar en minoría no es una patente de corso para vender el alma al diablo. La democracia es algo más que el chanchullo para mendigar votos. Usted, señor presidente, asuma su apoyo parlamentario; el chantaje es una forma indigna de mantenerse en el poder.
Luz y taquígrafos para dar cuenta de sus decisiones cuando tiene las manos atadas por su minoría parlamentaria.
No entregue los ideales socialistas al mejor postor.






