La Ciudad ha sido condenada en cuantiosas ocasiones por caídas debido al mal estado del pavimento. No hablamos solo de las famosas losetas, sino del estado en general de muchas vías de tránsito. Las consecuencias más graves son, por supuesto, las que sufren los heridos. Después, esa mordida en las arcas municipales a base de pago de condenas que, en el fondo, suponen un tajo a los bolsillos de todos los contribuyentes.
La Ciudad se ahorraría mucho y gozaría de mayor respeto social si, sencillamente, hiciera mejor sus tareas, que no son otras que disponer de asesores, puestos intermedios o directivos, me da igual, que estén pendientes de lo que realmente sucede en las calles, de cómo está el patrimonio común de todos, del estado en el que se encuentran muchas vías del centro y barriadas.
No lo hace, a pesar de tender departamentos con esa encomienda. Este lunes una paciente oncológica tenía que ser trasladada al hospital tras caerse por culpa del mal estado del pavimento.
Una imagen vale más que mil palabras, en esta ocasión la del acerado completamente destrozado en Miramar Bajo. Es un ejemplo de cómo están muchos puntos de Ceuta, totalmente abandonados.
Urge establecer prioridades. Tener todo lo mejor posible para el disfrute del ciudadano es, sin duda, la de mayor peso.
Hay zonas de Ceuta que dan pena, pasear por ellos evidencia una especie de abandono -ya no sé si premeditado o no- que resulta imperdonable. Y lo es porque una persona debe gozar de zonas públicas seguras y tiene que poder pasear -qué menos- con las garantías suficientes para sentirse orgullosa de que sus impuestos terminan donde deben. Es lo mínimo.






