Una operación desarrollada por la Gendarmería Real en las afueras de Tánger ha permitido asestar un nuevo golpe al narcotráfico con la incautación de un importante cargamento de hachís y la detención de dos personas presuntamente relacionadas con una red de tráfico internacional de drogas.
La intervención tuvo lugar en Melloussa, en las afueras de Tánger, donde los agentes detectaron un vehículo cuyos movimientos resultaron sospechosos durante un dispositivo de vigilancia.
Según la información disponible, los efectivos iniciaron el seguimiento del automóvil tras observar que circulaba de forma inusual por varios aduares (pequeñas aldeas) de la zona. La actuación culminó en el aduar de Al Burj, donde el vehículo fue interceptado y sometido a un registro exhaustivo que permitió descubrir una importante cantidad de droga preparada para su distribución.
Seguimiento del vehículo y hallazgo de la droga
Durante la inspección, los agentes localizaron alrededor de 220 kilogramos de hachís, distribuidos en tabletas y ocultos en el interior del vehículo. Todo apunta a que el cargamento estaba listo para ser trasladado fuera de la zona como parte de una operación de tráfico de drogas, aunque las investigaciones continúan para determinar el destino final de la mercancía.
Como resultado del operativo, fueron arrestados los dos ocupantes del automóvil, quienes quedaron a disposición de las autoridades competentes.
Además, el vehículo utilizado para el transporte de la sustancia estupefaciente fue intervenido como parte de las diligencias abiertas tras la operación.
Investigación abierta para desmantelar la red
La Fiscalía competente ordenó el ingreso de los dos sospechosos en régimen de custodia policial mientras prosiguen las investigaciones. Los agentes tratan ahora de esclarecer el origen del cargamento de hachís, identificar a los responsables y determinar el destino previsto para la droga, así como la posible implicación de otras personas vinculadas a la organización.
Refuerzo de los controles en el entorno de Tánger
Esta actuación se enmarca dentro de las campañas permanentes de la Gendarmería Real para combatir el tráfico de drogas y la delincuencia organizada en el entorno de Tánger, una zona considerada estratégica por su cercanía a importantes rutas de transporte.
Las autoridades mantienen un refuerzo constante de la vigilancia en carreteras, caminos rurales y puntos de paso utilizados por las organizaciones criminales para mover sustancias ilícitas.






