Que en pleno 2025 la Guardia Civil no tenga claro los protocolos y directrices sobre cómo actuar con los medios de comunicación dice mucho. La Dirección General demuestra no estar a la altura cuando permite que algunos de sus agentes traten a los periodistas como delincuentes, sobrepasándose en sus funciones.
Esto sucedió ayer en Ceuta con 3 periodistas de El Faro. Agentes de la Guardia Civil obligaron a uno de ellos a borrar los vídeos grabados, a otro le abordaron pretendiendo que le hiciera entrega de su teléfono móvil y a un tercero se lo arrebataron de sus manos para acceder a la galería y comprobar qué fotos había sacado, tocando un material ajeno, destruyendo otro también ajeno.
Esto tiene un nombre y no es para nada bueno ni para esos agentes ni para la propia Institución de la Guardia Civil.
Medios de comunicación y guardias civiles tienen que hacer su trabajo, pero siempre desde el respeto. Ayer no fue así. Ayer unos agentes en concreto de la Guardia Civil no respetaron a profesionales de esta Casa perfectamente identificados, además de extralimitarse en sus funciones.
Fueron unos comportamientos graves que incluso han provocado la repulsa por parte de FAPE-Ceuta. Lo que debe hacer la propia institución es investigar lo sucedido y actuar. Echar balones fuera es la postura más cobarde y absurda jamás vista. No se puede permitir que esto vuelva a suceder. Los hechos son tan graves que ni la propia Guardia Civil se puede dar el lujo de permitirlo. Pasar por alto esto es la peor de las decisiones.






