No pasa nada. La Ciudad es capaz de darle la vuelta al calcetín y hacerlo encima con arte arrinconando a un lado la polémica por la retirada de las invitaciones para la ‘fiesta de la Mochila’ que se terminaron en minutos a cuenta de un reparto matemático imposible para anunciar, ahora, que ya no serán necesarias las invitaciones para el evento porque estará abierto a todos los públicos.
Pero esperen que ahora viene lo bueno, para justificar ese cambio nos informan desde la Consejería que “dada la buena acogida de esta novedosa actividad, la fiesta familiar será finalmente abierta para todas las familias”.
Ni una línea sobre la mala organización, menos sobre la particular manera de dar esas invitaciones, ni tampoco disculpas para quienes hicieron cola, perdieron tiempo, se cabrearon y se fueron a sus casas con el sofocón de saber que era imposible que las invitaciones anunciadas se hubieran repartido en menos de 5 minutos.
La Ciudad no dio explicaciones serias, las dio muchas pero ridículas. Que si la seguridad de la zona, que si el aforo… Ahora nada de eso importa, tiran de puertas abiertas y no calibran el cupo que puede ser admitido. De la noche a la mañana se pasa de ese supuesto orden a la libertad más absoluta.
Suena a cachondeo, también a despropósito y a poca vergüenza. Pero ya no es una son varias meteduras de pata, a cada cual más ridícula sin que la Ciudad pretenda darse cuenta de lo que está pasando y permitiendo.
En este mundo estamos para equivocarnos, para meter la pata una y otra vez, pero también para aprender y dar soluciones con cierta dignidad, respeto y humildad. Parece que esa no es la línea a seguir y esto sucede porque nos consideran tontos y nos tratan como tontos. Lo hacen una y otra vez cargándose el mínimo respeto que se debe tener hacia unos padres y madres que vieron en esta oferta cultural una de las alternativas a la escasa oferta de actos organizados en Ceuta. Nos quedamos con las ganas de saber qué pasó.






