El Ministerio para la Transición Ecológica ha dado un paso clave para acercar la ejecución del macroproyecto de interconexión eléctrica submarina entre Ceuta y la península, que exigirá la inversión más grande que haya realizado la Administración General del Estado para la ciudad autónoma, un mínimo de 220 millones de euros.
La infraestructura, en cuyo diseño se trabaja desde hace ya cerca de una década con no pocas dificultades de índole técnica y política al otro lado del Estrecho, debería entrar en funcionamiento en el año 2025 según los plazos con los que trabaja Red Eléctrica de España.
Su puesta en marcha supondrá un antes y un después para Ceuta, que dejará de ser una isla energética. El proyecto permitirá a la ciudad acceder a fuentes de suministro más baratas y menos contaminantes y al conjunto de la sociedad local contar con un abastecimiento más estable y seguro.
También se presenta como un avance fundamental para el desarrollo económico de la ciudad en la línea “verde, azul e inteligente” por la que lo ha enfocado el Gobierno de la Ciudad, pues las necesidades de energía dejarán de ser un condicionante sometido a la capacidad de la actual central del puerto, que presumiblemente se mantendrá como respaldo frente a posibles contingencias con el doble tendido submarino.
El nuevo Gobierno de la Nación que salga de las elecciones del próximo 23 de julio debe tener este proyecto entre sus prioridades para avanzar en la vertebración de todo el país y su desarrollo debe ser ajeno a si coinciden o no el color político del inquilino de La Moncloa y el de la administración local, que deben seguir remando juntos con esto.






