El evangelista Mateo, en su capítulo 7:16-20, recogió las célebres palabras que Jesús pronunció en el Sermón de la Montaña: “Por sus frutos los conoceréis…, todo buen árbol da buenos frutos”. Parafraseando esta cita bíblica, D. Ángel García Ruiz es ese árbol del que Jesús nos habla, y decimos “es” porque, aunque hayan pasado 70 años desde su fallecimiento, como todo buen árbol, es de fecundas raíces, de ahí que, aún hoy, sigue dando generosos frutos. Algunos de éstos ya pasaron a formar parte de los mejores testimonios de la historia cultural de Ceuta, que tuvieron lugar desde su llegada a nuestra ciudad, en abril de 1928, hasta su fallecimiento, en febrero de 1956. Buena cuenta de ello se expondrá un poco más adelante, avanzado este escrito.
El verdadero motivo de este artículo es sencillamente recordar su fallecimiento, acaecido en Ceuta el 21 de febrero de 1956. Se cumplen, por tanto, 70 años de tal luctuoso acontecimiento, del adiós de aquel “queridísimo D. Ángel”, como algunos testimonios, aún vivos, lo recuerdan.
En medio de una intensa “ola de frío siberiano”, en el que se llegó a cortar la carretera que unía Tánger y Tetuán por unas inusuales e intensas nevadas; y de unos días “del más crudo invierno”, recordado por D. Manuel Rivera, testigo ocular del cortejo fúnebre, el periódico El Faro de Ceuta describió la triste noticia y el consiguiente obituario sobre D. Ángel García. Las palabras que a continuación se exponen constituyen un relato de extraordinaria importancia, veraz y sorprendente, de cuán importante llegó a ser esta persona para nuestra ciudad:
“FALLECIMIENTO DE DON E. ÁNGEL GARCÍA RUIZ”
En el día de ayer, después de larga y penosa enfermedad, sufrida con ejemplar resignación, falleció don E. Ángel García Ruiz comandante director de Música del Ejército, que dirigía la Banda de La Legión y que durante muchos años dirigió también con singular acierto la Orquesta Sinfónica de Ceuta, después de ser su director-fundador. La noticia del fallecimiento causó penosa impresión en nuestra ciudad, donde D. E. Ángel García Ruiz contaba con numerosísimas amistades y donde su relevante personalidad artística y musical, habían cosechado tantos éxitos.
Don E. Ángel García Ruiz fue un gran músico. El alma de la Sinfónica de Ceuta, y el alma de la Banda de La Legión. Bajo su acertada batuta ambos conjuntos obtuvieron extraordinarios laureles, destacando la labor de su dirección por su sensibilidad, su exquisita finura y su profundo conocimiento del arte musical. La música pierde con la figura de don E. Ángel García Ruiz una relevante personalidad, y Ceuta, un entusiasta y activo elemento que tanto laboró por el triunfo de la Orquesta Sintónica, para llevar el nombre de nuestra ciudad por todos los rincones de la nación.
EL FARO, asociándose al dolor de Ceuta por la pérdida de su gran director de orquesta, eleva una oración al Altísimo por el eterno descanso del que en vida fuera gran amigo y gran artista, expresando su sentido pésame a su viuda y demás familiares, así como al Ilmo. señor coronel jefe de La Legión y jefes y oficiales de la misma, que hoy se encuentran de luto por la pérdida de tan prestigioso jefe militar, pésame que hacemos extensivo a la Sociedad Amigos de la Música, Conservatorio Oficial de Música y demás organismos que tenían relación con el finado.
En el domicilio mortuorio, O'Donnell, 7, fue instalada ayer la capilla ardiente, velando el cadáver oficiales legionarios y amigos del comandante García Ruiz. En el día, de hoy, a las cuatro y media de la tarde, se verificará el sepelio de los restos mortales de don E. Angel Garcia Ruiz, acto que constituirá, a no dudarlo, una gran manifestación de duelo, dadas las numerosísimas amistades del difunto en Ceuta y en Tetuán. Descanse en paz.”
Publicado en El Faro de Ceuta el 22 de febrero de 1956
“Sepelio de don E. Ángel García Ruiz”
A las cuatro y media de la tarde de ayer, se verificó el sepelio de don Emilio Ángel García Ruiz, comandante director de Música del Ejército, fallecido el día anterior en nuestra ciudad, a los 54 años de edad. El triste acto constituyó una sentida manifestación de duelo, ya que sus generales dotes de caballerosidad, unidas a su afable trato y a sus excepcionales condiciones, tanto profesionales como particulares, le hacían partícipe del más cordial afecto, que le profesaba la ciudad entera. En la cabecera de duelo, figuraban su hermano don Cesáreo, comandante de Infantería, y su sobrino don Manuel Almansa, acompañados del Excmo. señor subinspector de La Legión, general don Rafael López Dóriga; Ilmo. señor alcalde de la ciudad, don Vicente García Arrazola, y el Ilmo. señor coronel jefe del Tercio Duque de Alba, Segundo de La Legión, don Ángel Ramírez de Cartagena, y una representación del Conservatorio Oficial de Música, de la que el finado era director. Detrás, seguían miembros de la Orquesta Sinfónica de Ceuta, de la que asimismo era director-fundador, y de la Sociedad "Amigos de la Música", a cuya Junta Directiva pertenecía como vocal, así como jefes y oficiales y suboficiales de La Legión y numerosas amistades. De Tánger, y en representación de la Orquesta Sinfónica de aquella localidad, se desplazaron el secretario de la misma, señor Bendahan, y los señores Pagán Hernández, Pagán Laberni y Varela, y de Tetuán, llegó para dar el pésame a los familiares, el director del Conservatorio Oficial de Música, don José M. Garrido. A ambos lados de la carroza fúnebre, donde iba colocado el féretro, iban oficiales legionarios portando las cintas de luto, y entre las numerosas coronas enviadas, figuraba una de la Policía General de Tánger, de la que el extinto era asesor técnico musical.
Por último, iba la banda de música de La Legión, dirigida por el teniente músico, señor Cordero, la cual, durante el recorrido oficial, interpretó "El novio de la muerte", a cuya composición musical el finado le había hecho una adaptación para marcha fúnebre. Una vez más, reiteramos nuestro profundo sentimiento a los familiares del extinto, por tan irreparable pérdida, haciéndolo extensivo al Cuerpo de La Legión, y demás organismos a que pertenecía. Descanse en paz.”
Publicación realizada en El Faro de Ceuta el 23 de febrero de 1956
Siguiendo con el relato del fallecimiento y posterior entierro, para sorpresa de muchos (pero no por ello inesperado), El Faro de Ceuta no reflejó en sus líneas el suceso que aconteció en el cementerio de Sta. Catalina: los restos mortales de D. Ángel no pudieron ser enterrados en el camposanto. El clero de la Iglesia no lo permitió, provocando indignación y dolor entre los militares y la población ceutí. En boca de muchos aquello fue una injusticia ya que D. Ángel fue una persona “queridísima y admirada”. En palabras de Dª Teresa Rivera: D. Ángel fue un “gran señor”.
Como era de esperar, la prensa no podía relatar lo sucedido. ¡Corría el año 1956! Durante mucho tiempo se habló de aquello. Pero hoy en día, después de tantos años, quedan pocos testigos y el olvido va haciendo mella. Mucho se ha hablado de las razones de aquel suceso y muchas han sido las versiones dadas, algunas un tanto peregrinas no superaron la categoría de habladurías: que si masón, si casado en secreto en segundas nupcias, contrario al régimen de Franco, espía de las potencias extranjeras durante la II Guerra Mundial, seguidor de una religión oriental llamada metempsicosis (creencia en la reencarnación), entre otras. Nada de esto se ha podido demostrar. De hecho, lo que sí se ha probado es que la mayoría de estas afirmaciones son rotundamente falsas.
Hoy podemos afirmar, después de leer muchos documentos oficiales y recoger los testimonios de personas que le conocieron, que el verdadero motivo no fue otro que su matrimonio civil, y no religioso, celebrado en septiembre de 1932 con Mathilde Tavera Poli, ciudadana francesa, oriunda de Poggio di Nazza, un pequeño pueblo situado entre las montañas de la isla de Córcega. Ese mismo año, en plena II República, se había aprobado la ley de Matrimonios Civiles en nuestro país, por lo que la unión era completamente legal. Como dato curioso, cabe citar que en el registro civil de Ceuta aparece escrita, en el apartado referido a la profesión de Mathilde, la palabra: “música”, y no músico como sería lo esperado. De cualquier forma, ella fue coautora del Himno a Ceuta junto con D. Ángel, componiendo su música a la sentida y emotiva letra del poeta ceutí Luis García.
La noche del velatorio, del 21 al 22 de febrero, tal como relató la prensa, la capilla ardiente estuvo instalada en su domicilio, ubicado en la calle O'Donnell nº 7; los oficiales legionarios velaron su cadáver. Entre las amistades que asistieron, según el testimonio de Manola Blasco, alumna de D. Ángel y a la que pudimos entrevistar antes de su fallecimiento, hubo un profesor de violín del conservatorio, del que omitiremos su nombre, que estuvo aquella noche en el velatorio y que dijo: “este hombre no se puede enterrar en camposanto; vivía en pecado”. Efectivamente, según las normas de la Iglesia Católica el compositor vivía en concubinato con su esposa. Después de la Guerra Civil, el matrimonio seguía siendo legal pero, sin lugar a dudas, no estaba bien visto, lo que por extensión tuvo muchas repercusiones sociales negativas. Lo paradójico de esta historia es que los dos, Mathilde y D. Ángel eran cristianos. Él, un católico de misa diaria, que en una ocasión ofreció a la Virgen de África un ramo de flores que los profesores y alumnos del conservatorio le habían regalado por el éxito cosechado en un reciente concierto; y ella pertenecía a la iglesia protestante. Ambos respetaron sus mutuas creencias y decidieron no casarse por el rito católico.
Los cuatro Tercios de La Legión corrieron con los gastos de la tumba de D. Ángel, que se situó fuera del cementerio, extramuros y apartada, en un lugar al que sólo se podía acceder, previo permiso, a través de una pequeña cancela. Durante años hubo gente que tiraba flores por encima de la tapia con la esperanza de que cayeran sobre su lápida. Desde los años 80’, afortunadamente y siguiendo los criterios de la ley que rige los cementerios españoles, el camposanto es UNO y nadie está separado o excluido, con lo que la tumba de D. Ángel puede visitarse sin problema.
Las fecundas raíces siguen dando sus frutos en un legado que está vivo: el Conservatorio Profesional de Música de Ceuta Ángel García Ruiz. Desde aquel lejano enero de 1932, en aquella modesta aula de la calle Solís en la que comenzó su proyecto más querido y personal, han pasado 94 años en los que la educación musical ha brotado de forma ininterrumpida, manteniendo vivo el espíritu y el deseo de su fundador. Cientos de profesores y más de 4500 alumnos han pasado por sus aulas, incluyendo a aquellos menos favorecidos, por los que él se preocupó, para pudieran recibir una educación musical gratis, aquellos “acreditados pobres de solemnidad”.
Los frutos del Buen Árbol revelan la verdadera naturaleza del corazón.
Muchas gracias, D. Ángel.
MÉRITOS DE DON ÁNGEL GARCÍA RUIZ.
Emilio Ángel García Ruiz (1901-1956), eminente Músico Mayor del Ejército español, vivió un periodo histórico de una España compleja, cambiante y convulsa: la monarquía de Alfonso XIII, la dictadura de Primo de Rivera, la abolición de la monarquía, la II República, la Guerra Civil y el régimen de Franco.
Músico de excelente formación y brillante carrera, con gran vocación de servicio, trabajador incansable y de enorme generosidad, supo aunar en él fuerzas titánicas para llevar a cabo una ingente tarea cultural, consagrando toda su vida a la música. Convencido de los altísimos valores humanos y espirituales que este arte es capaz de transmitir, luchó denodadamente para conseguir tales fines. Al mando de la Banda de Música del Tercio Duque de Alba 2º de La Legión, de la que llegó a ser su Comandante Director, recorrió toda la geografía nacional compartiendo y animando el sentir popular de aquella España.
En su periodo de Cartagena destacó admirablemente, cosechando sus primeros éxitos y estableciendo con ella un vínculo que les uniría para siempre.
Pero es especialmente en la ciudad de Ceuta, junto a la zona del Protectorado español en Marruecos, donde desarrolló su gran actividad profesional y cultural: director de la Laureada Banda de Música del Tercio de La Legión, director-fundador del Conservatorio de Música de Ceuta, del Cuadro Lírico, la Masa Coral y la Orquesta Sinfónica. Fundó la Sociedad “Amigos de la Música” y el Conservatorio de Música de Tetuán. Dirigió la Orquesta Sinfónica Internacional y la Banda de Música de la Policía de Tánger. Compuso, entre otras obras, el Himno Oficial de Ceuta. En su producción encontramos marchas militares, pasodobles, zarzuelas, fragmentos sinfónicos, himnos, música ligera y diversos arreglos e instrumentaciones.
Gracias a sus esfuerzos y contactos al más alto nivel, desarrolló entre 1928 y 1956 el que fue, sin el menor género de dudas, el periodo más fructífero de la cultura en la ciudad de Ceuta.
A lo largo de 2025, a propósito del 90º aniversario de la oficialidad de los estudios, el Conservatorio Profesional de Música “Ángel García Ruiz”, junto con todos los estamentos de la ciudad, civiles y militares, rindieron un sentido y justo homenaje a esta persona ilustre que tanto y tan bueno hizo por nuestra ciudad de Ceuta.
FUENTES:
Fdo: Miguel Ángel Chamorro de Vargas, José Luis Tendero Barreiro y Eunice Blanco Quintas
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