Madre del amor hermoso y virgen de las cinco puñaladas. Lo que he visto esta mañana en el Eroski de la Iglesia de los Remedios es para mear y no echar gota... de mí salió una carcajada de esas que asustan al miedo y dos lagrimones que parecían los pendientes de la Macarena. La empleada que me contó el asunto lo hizo como si tal cosa, con una normalidad habitual y cotidiana de la empresa.
Resulta que, mientras esperaba la cola en la carnicería, la señora encargada de despachar a la clientela estaba preparando un bocata de queso con mucho esmero y cariño. Al finalizar, llamó a uno de sus compañeros para darle su vianda y, cuál no sería mi sorpresa cuando le dijo que se pusiera el código de barras en el brazo pues lo mismo este señor tendría las manos ocupadas en cualquier menester del supermercado. Yo, con cara de búho, le pregunté a la señora que había elaborado el bocata y estas fueron sus palabras: Consumamos una botella de agua, una pera o un plátano a medio pudrir, tenemos que pasar por caja.
-¿Una mísera botella de agua?
-Así es.
He trabajado en mucho sitios como cafeterías. restaurantes, puestos de aceitunas, heladerías y un pequeño kiosco de frutos secos. Nunca me han cobrado el café con leche, dos aceitunas, un par de kilos o un vaso de agua mineral. Incluso tampoco me han cobrado una tapa de callos currando en los bares.
Reflexiono ahora sobre el Eroski y mi indignación es más grande que los vendavales que nos visitan estos días.
Lo gracioso es que quiero escribir sobre estos temas y los mismos trabajadores se mueren de miedo pero mi sangre me hierve en las venas.
¿Saben ustedes que los encargados de la vigilancia del parque de perros tienen que avisar por la aplicación que están desayunando y que tienen prohibido usar el móvil durante las 7 horas de servicio?
¿Saben que a muchos currantes de y currantas de Ceuta le incluyen en su salario mínimo el plus de residencia?
¿Saben que en muchos trabajos las horas extras se pagan en negro?
¿Saben que en muchas empresas licitadoras pueden estar meses sin pagar las nóminas porque dicen no tener dinero?
¿Saben las condiciones de trabajo de los vendedores de cupones de la Cruz Roja?
Unos con tantos privilegios y otros con ninguno. Unos controlados por cámaras y otros con un tiempo eterno para desayunar, unos con pluses por todo y otros sin un mísero plus, unos vigilados y otros desaparecidos en su horario laboral, unos con sueldos de mierda y otros con sueldazos, unos sin bocata y otros en el ventorro. Ricos y pobres, míseros y miserables, explotadores y explotados.
El miedo es el Capitán General y a ver quién alza la voz conservando la cabeza.
La historia del currante con el código de barras en un brazo es un ejemplo de la sociedad en la que vivimos.







Como empiece usted a investigar va a
Tener que pedir una excedencia que en
Tiempo puede alcanzar la edad de jubilación.