Lo que se vivió este martes en la frontera pasará a la historia como una de las jornadas más críticas registradas en el espacio fronterizo que separa Ceuta de Marruecos.
Hasta casi 1 día de espera, atrapados en esas retenciones, tuvieron que soportar familias que querían acceder a la ciudad. Las escenas narradas por ellos mismos son tercermundistas, con mujeres orinando entre coches, personas enfermas que no podían ser atendidas, mayores que requerían de urgencia...
Las horas pasaban y los vehículos no se movían. Esa situación llevó a una protesta que derivó en que, finalmente, se adoptaran medidas en el lado marroquí con los aduaneros y policías disponibles agilizando la entrada de los vehículos.
MDyC, el único partido que se ha posicionado en torno a lo ocurrido, ha sido claro. Urge que este tipo de asuntos sean abordados en encuentros prácticos, que se dispongan de mecanismos efectivos para que ante casos así se pueden dar soluciones con celeridad. Lo que no puede suceder es que una familia que acude a Marruecos a pasar el día se vea atrapada, a su regreso, en una cola de horas y horas, más de 18 en algunos casos. Un récord que incluso se superó.
Esos bloqueos no son buenos para la ciudad, ni para la imagen por la que se viene trabajando desde altas instancias.
Ni mucho menos se debe permitir que algo que puede tener pronta solución se enquiste de esta manera hasta dar una imagen tercermundista.






