La federación de baloncesto de Ceuta ha comenzado este viernes con el ‘XIV Basket Summer Camp’, un evento que ya alcanza la decimocuarta edición. Este año, el campus cuenta con la participación de 57 niños y niñas que han comenzado sus vacaciones escolares entre botes de balón, entrenamientos dirigidos y, sobre todo, mucha ilusión.
El pabellón Antonio Campoamor fue escenario de este campus donde los alumnos se dividieron para realizar los ejercicios correspondientes e impartidos por los monitores.
Para esta edición, la FBC ha traído a dos importantes figuras del baloncesto valenciano para elevar el nivel del basket caballa.
La gran novedad de esta edición es la participación de María Pina, exjugadora del Valencia Basket y referente del baloncesto femenino nacional, que se ha desplazado hasta la ciudad autónoma para trabajar mano a mano con los más pequeños. También ha viajado hasta Ceuta Emilio Díaz, director del campus y figura clave en la organización de este evento, que ha buscado ofrecer un enfoque distinto y más completo de la formación deportiva.
En su primera visita a Ceuta, María Pina ha expresado su entusiasmo y satisfacción por lo que se ha encontrado con el basket ceutí: “Es mi primera vez y la verdad que estoy súper sorprendida por el ambiente que hay de baloncesto. Súper contenta, veo a los entrenadores y a las entrenadoras súper motivados con el proyecto y con mucha ilusión para que los niños tengan una actividad deportiva seria y guiada donde puedan desarrollarse”, ha afirmado.
Su trabajo en el campus: el pase
Durante su estancia, la exinternacional española está enfocando su trabajo en el desarrollo del pase, un fundamento muchas veces infravalorado, pero clave en el juego colectivo: “Igual es un fundamento un poco más aburrido de trabajar, pero se trata de ser creativos, de que dominen diferentes tipos de pase y los puedan aplicar luego en la lectura del juego”, ha señalado.
Aunque María Pina no podrá estar en los dos últimos días del campus por compromisos en Valencia, sí que permanecerá durante la mayor parte del evento, lo que supone un valor añadido tanto para los niños como para los entrenadores locales. “Yo creo que es una experiencia enriquecedora para ambos lados. Ellos pueden ver mi manera de trabajar, yo también veo la suya, nos alimentamos mutuamente de experiencias, y lo más importante: los niños se llevan otra metodología, otra forma de entrenar”, ha destacado.
Para los más pequeños, el hecho de que una exinternacional como María Pina les entrene adquiera un gran nivel.
Emilio Díaz, director técnico del campus

Por su parte, Emilio Díaz ha querido darle al campus un aire renovado, sin perder de vista la formación técnica, pero incorporando elementos nuevos que despierten la curiosidad y mejoren el desarrollo integral de los participantes: “La verdad es que los chicos vienen con muchas ganas e ilusión. Este año he intentado darle otro enfoque, con complementos como el bodypump, o trabajos físicos específicos, que aunque no sean puramente baloncesto, sí que están relacionados y son muy útiles”, ha explicado.
Se podía ver como a lo largo del ‘Campoamor’ como los grupos trabajaban con los monitores. A un lado, una sesión física y al otro, entrenando entradas a canasta con buenos movimientos.
Díaz ha destacado que este tipo de preparación física no es habitual en niños y niñas pero es clave para el desarrollo en cualquier deporte: “No están muy acostumbrados a trabajar el físico de esta forma, así que les genera curiosidad y ganas de mejorar. Además, es fundamental para su desarrollo como deportistas”.
Además del enfoque físico, el campus mantiene su esencia formativa, con entrenamientos específicos desde el primer día. “Hoy hemos empezado con ejercicios de pase, tiro, gestos técnicos y finalizaciones. Todo eso combinado también con el trabajo físico, buscando siempre un equilibrio”, ha detallado el director.

No solo el ‘Campoamor’ ha sido testigo del campus, sino que un grupo también estaba haciendo baloncesto en el ‘Siete Colinas’.
Enfoque competitivo y aprendizaje mutuo
Uno de los grandes objetivos de esta edición del Basket Summer Camp es trasladar una visión más competitiva y exigente del baloncesto, sin dejar de lado los valores educativos y formativos. “Venimos con otro enfoque, quizás más competitivo, pero creo que es algo que puede venirle muy bien a la federación de baloncesto de Ceuta y a los niños. Trabajamos mucho el tema de la corrección competitiva, que aprendan desde pequeños a exigirse, a superarse”, remarcó Emilio Díaz.
La presencia de figuras como María Pina y Emilio Díaz representa un impulso importante para el crecimiento del baloncesto en Ceuta. No solo por su conocimiento, sino también por el intercambio de ideas y metodologías que puede inspirar a los entrenadores locales y motivar a los jóvenes talentos ceutíes a seguir creciendo dentro de este deporte.






