El presidente de la Ciudad aprovechó ayer el Día de Ceuta para pronunciar en el acto institucional celebrado en el Parque Marítimo del Mediterráneo un discurso de fondo, centrado en las claves que deben servir para poner los cimientos de un futuro “estable, próspero y seguro”.
Vivas no se limitó, con acierto, a pedir las medidas “urgentes e inaplazables” que en algunos casos deberían haberse adoptado hace ya años desde las instituciones estatales y supranacionales competentes, sino que también abrió por primera vez formal y solemnemente la puerta a pedir la activación de la Disposición Transitoria V de la Constitución si sigue cuestionándose el rango institucional de la Ciudad, siempre a medio camino entre el de Comunidad Autónoma y el de una entidad municipal.
Es justo que Ceuta reivindique, y el Gobierno local debe contar en ese empeño con el respaldo de partidos representativos y de toda la sociedad caballa, que el Estado fortalezca su presencia en áreas como Educación, Sanidad, Justicia, Defensa o Seguridad. También que se actualicen y consoliden las transferencias que para compensar o paliar las singularidades locales se reciben anualmente. Igualmente es procedente que la frontera funcione como lo que es, una más exterior de la UE; que el hecho fronterizo reciba el trato que merece del resto del país y que haya respaldo exterior para construir un nuevo modelo económico con más oportunidades para generar empleo y riqueza.
España es un gran país, como ayer repitió el presidente, y una de sus enseñas para demostrarlo debe ser asegurar en cualquier punto de su territorio un nivel equiparable de servicios, posibilidades y calidad de vida. En esta encrucijada es más importante que nunca exigirlo desde el otro lado del Estrecho.






