El Ministerio de Interior hizo público ayer los datos de infracciones penales cometidos en Ceuta durante 2019. El incremento se produce sobre todo en los delitos más violentos: asesinatos y homicidios consumados o intentados. Son delitos que conllevaron la presentación de denuncias y el inicio de procedimientos judiciales. Es una realidad numérica que preocupa puesto que refleja una situación nada normal para una ciudad de reducidas dimensiones como es Ceuta y con representación de distintas fuerzas de seguridad que deben incrementar su coordinación para conseguir mejores resultados.
No se recoge nada del vandalismo convertido en ‘normal’ en este mes de enero con más de 80 contenedores quemados y decenas de coches calcinados. Un problema también grave al que no se le está dando el tratamiento y respuesta oficial necesarios para terminar con lo que puede ser la base de otra delincuencia mayor que va camino de estar descontrolada. El análisis de las estadísticas de Interior y, sobre todo, de su tipología no es para estar contentos con el grado de efectividad que se está consiguiendo y que la ciudadanía reclama.






