Mientras el debate internacional sobre el gasto en defensa se centra en porcentajes macroeconómicos, los militares españoles, incluidos los de Ceuta, siguen esperando mejoras reales en sus condiciones laborales.
El contraste entre la propuesta de Donald Trump —elevar el gasto al 5% del PIB— y la postura del presidente español, Pedro Sánchez, que defiende el 2,1%, ha puesto el foco en una cuestión clave para las Fuerzas Armadas: ¿dónde está el dinero que se prometió para ellos?
Un debate de cifras que oculta a las personas
El 5% del PIB, cifra impulsada por Trump y respaldada por el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, parece haber surgido sin base técnica, según denuncian asociaciones militares. Mientras tanto, Sánchez ha asegurado que con un 2,1% “ya se cumplen las capacidades acordadas con la Alianza”, y añadió que esta cifra proviene de “las Fuerzas Armadas”.
Sin embargo, desde la Asociación de Tropa y Marinería Española (ATME) cuestionan de dónde sale realmente esa cifra. Se preguntan si la fuente fue la ministra de Defensa, el JEMAD, los Jefes de Estado Mayor, o una decisión tomada de forma conjunta. "Lo que nos preocupa no es el porcentaje exacto, sino el olvido sistemático del personal militar en estas decisiones", advierten.
Para ATME, lo importante no es el debate político, sino que el armamento que manejan sea moderno y seguro, y sus condiciones profesionales y retributivas estén a la altura de su responsabilidad. La asociación subraya que "mientras se habla de grandes inversiones, el día a día del personal sigue marcado por la incertidumbre y la falta de reconocimiento".

La ministra evita responder sobre los salarios
El pasado viernes 27 de junio, la ministra de Defensa compareció ante la Comisión de Defensa del Senado. Su intervención estuvo centrada en la compra de nuevos barcos, aviones, el impulso a la industria armamentística y el empleo civil, sin hacer ninguna mención a los salarios del personal militar.
El lunes siguiente, en su comparecencia ante la Comisión de Defensa del Congreso, volvió a evitar el tema. Lo hizo incluso cuando el diputado de UPN, Alberto Catalán Higueras, planteó de forma directa un aumento de las retribuciones militares aprovechando el incremento presupuestario. Catalán recordó que “la reciente subida de 200 euros brutos no es suficiente”, y pidió un esfuerzo real por unas Fuerzas Armadas “no solo preparadas y formadas, sino también bien pagadas”.
La ministra, por segunda vez, eludió responder. Según ATME, fuera de micrófono se excusó diciendo que ese aumento “no dependía solo de ella”. Para la asociación, estas declaraciones no sorprenden: “No es la primera vez que, ante el planteamiento de una mejora retributiva, su respuesta ha sido que si no se lo iban a aprobar, ¿para qué iba a presentarlo?”.

¿Y los 679 millones prometidos?
Uno de los mayores agravios que denuncia ATME es la opacidad sobre los 679 millones de euros incluidos en el Plan Industrial y Tecnológico para la Seguridad y la Defensa para 2025, destinados a “aumento de las retribuciones del personal e incremento de efectivos”.
La asociación lamenta que, a estas alturas del año, nadie haya aclarado a qué se destinarán realmente esos fondos. Señalan que los nuevos materiales adquiridos requerirán personal cualificado, pero la captación de efectivos está en mínimos históricos, y hasta el Ejército de Tierra ha tenido que reducir las exigencias físicas para los nuevos aspirantes.
Desde ATME reclaman que se explique cuándo se verán reflejadas en nómina las partidas correspondientes de esos 679 millones, y por qué el Ministerio no incentiva la contratación de personal temporal o reservistas de especial disponibilidad por parte de las empresas del sector.
Una representación ignorada
El malestar entre los militares es cada vez más evidente. Para ATME, resulta incomprensible que la ministra se reúna con frecuencia con sindicatos del personal civil del Ministerio, pero lleve más de cuatro años sin presidir el Consejo de Personal de las Fuerzas Armadas (COPERFAS) ni acepte las múltiples solicitudes de reunión de las asociaciones profesionales.
"Los militares, especialmente los de tropa y marinería, nos sentimos orillados y olvidados en un debate que debería ponernos en el centro", lamentan desde la asociación.
La profesionalidad, la entrega y el sacrificio de los militares españoles merecen algo más que silencios y evasivas. Mientras las cifras se debaten en cumbres internacionales y ruedas de prensa, la realidad sobre el terreno sigue igual: sin respuestas, sin diálogo y sin mejora tangible.






