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Así se ven los asentamientos de inmigrantes en los acantilados desde el mar

Los acantilados acogen decenas de chabolas ocupadas por marroquíes que cruzaron a la ciudad con motivo de la entrada masiva de mayo. Desde el mar se aprecia a la perfección la hilera de lo que podría ser otra ciudad ocupada por cientos de personas

Son los asentamientos que menos se ven. Pero son los que abundan por toda la zona de acantilados de Ceuta hasta dibujar un nuevo panorama, lo que podría denominarse otra ciudad. Decenas de chabolas de todo tipo sirven de albergue para grupos de marroquíes, adultos y menores, que han convertido estos lugares en su residencia. Y para ello han buscado todos los recovecos posibles. Cientos de personas viven aquí, formando otro tipo de núcleo residencial controlado por la Guardia Civil, revisado desde el mar por Protección Civil y registrado por las autoridades.

Hay chabolas hechas de cualquier manera; otras que, en cambio, para su preparación han requerido horas y horas de trabajo hasta hacerlas mucho más firmes. También se ha echado mano de infraestructuras que ya existían para, sencillamente, ocuparlas.

FaroTV ha recorrido toda la zona del Sarchal y Recinto. Desde el mar la vista es bien distinta a la que estábamos acostumbrados. Los acantilados quedan desdibujados por las residencias fijas de otra Ceuta, una Ceuta diferente que no vemos pero que existe, que puede ser esa invisible pero extensa. Y allí, los marroquíes que llegaron con motivo de la entrada masiva de mayo, hacen su vida, escalando hacia la carretera solo para obtener comida. Mientras tanto viven entre las rocas de forma permanente, como otros tantos compatriotas residen en los montes o en zonas abandonadas como la cárcel de mujeres.

Entre las rocas tienen de todo: sus propias chabolas, mantas, colchones, sábanas y comida. A los alrededores restos y basura que se va quedando en la zona. Allí viven sin que se sepa realmente su número ni las condiciones en que se encuentran. No solo han ocupado buena parte de los acantilados, incluso el puente del Caballa tiene en sus bajos otro asentamiento. Al Sarchal y Recinto se suman las playas y acantilados del Hacho, lo que es toda la zona de San Amaro, Bolera y Valdeaguas. Es otro mundo que no vemos, pero que está ahí reflejo de la presión migratoria de la que tanto se habla pero que en no todas las ocasiones se aprecia.

La Ciudad anunciaba esta semana la habilitación de varias naves para acoger a adultos, pero el problema radica en que esa propuesta no puede ser obligada y en que muchos de los que han ocupado estas zonas optan por vivir de esta forma porque temen una devolución.

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