Pistoletazo de salida para el nuevo curso escolar: instrucciones de comienzo de curso, reparto de grupos y cursos, tutorías, nuevos compañeros, jubilaciones, profesores en prácticas, comisiones de servicio, renovación de algunos cargos directivos, próximas sustituciones y elaboración de horarios. El lunes día 8 de septiembre todo listo para el primer día lectivo. Los alumnos entran en escena, las bienvenidas, los libros, las normas, la presentación de la materia, la solicitud de cambios de grupo y optativas y las quejas varias que lloverán como las tormentas de septiembre en todos los institutos.
Yo empiezo mi curso 34 y mi año 33 en la docencia; la ilusión es una metamorfosis que aparece y desaparece en distintas versiones, un cambio que experimentamos según las épocas, las circunstancias y los avatares de la vida.
Ya no siento esos nervios de los primeros años, las mariposas en el estómago han dejado de volar y se han convertido en gusanos que se esconden en la penumbra. Gusanos en la retaguardia, gusanos organizando la lucha, gusanos idealistas, gusanos dispuestos a todo por nada, gusanos bajo la tierra alimentándose con las raíces de la esperanza, gusanos que se desplazan en una diáspora interminable.
Estos gusanos que habitan en mi alma no dejan de caminar por todos lados, se retuercen de dolor, de amor, de solidaridad. No paran, siguen en mis entrañas y me hablan sin palabras, me susurran la conciencia, silban mientras se arrastran para que no deje de oírlos.
"Las mariposas en el estómago han dejado de volar y se han convertido en gusanos"
Me despiertan cada mañana repitiendo los mantras de lo que debe ser el sentido de la educación: enseñar el mundo y pensarlo, enseñar la solidaridad y hacerla, enseñar el compromiso y perseguirlo, enseñar la libertad siendo libres, enseñar lo que se calla y gritarlo, enseñar el esfuerzo y dejarse el aliento hasta las últimas fuerzas. Enseñar a participar y reivindicar aunque los gusanos de la putrefacción levanten sus banderas del triunfo.
Espero convertirme en crisálida, en una paloma que vuelva a ser gusano mientras la tierra no me tape la boca...también creo que de esa boca ausente y deformada salgan otros gusanos que no pierdan el recuerdo de mi memoria.






