Son muchos los gallegos que vienen a Ceuta a trabajar. Se quedan con nosotros con la morriña de su patria, con el carácter que rezuma cierta tristeza mezclada con la melancolía. África y Galicia se distancian en 1100 kilómetros aproximadamente pero nos sentimos muy cercanos; tal vez las meigas y la Santa Compaña hayan venido en Ferri escondidas en los bajos de los camiones.
He conocido en la enseñanza a compañeros gallegos extraordinarios. Filósofos náufragos que trajeron historias, tradiciones y formas caleidoscópicas ver ver lo que sucede. César, un catedrático de matemáticas inventor de los artilugios más extraños, Josefina, una coruñesa guerrillera con su coruña en vena, David, un sabio tímido, introvertido, poco amigo de hacerse notar; pero sobre todo, un intelectual revolucionario, valiente y crítico cuando compartíamos ese café filosófico. Decir de él que diseñó el logotipo del cañonazo con las manos de artista que le otorgó la moura de la belleza.
David Pampín es de ourense y, en estos días, su tierra es un infierno: cientos de personas luchando con su vida para apagar incendios: ramas, cubos, mangueras, desbrozando, organizándose para parar esa muerte de llamas y humo que invade todo.
En Ourense, los fuegos han arrasado ya más de 58.500 hectáreas en un fuego que engulle la provincia. Hay una decena de frentes sin control. Luz, teléfono, agua, tráfico y atención sanitaria, afectados Valdeorras, O Ribeiro, A Limia y el sur, arrasadas.
Llamé a David y le pregunté qué estaba pasando: los motivos, la política, las infraestructuras.. y esta fue su respuesta, una respuesta mezclada de historia y sociología, antropología y economía. Una visión de un Filósofo de tierras gallegas.
"Todo está seco, no llueve desde hace dos meses y medio, y llevamos con olas de calor desde principios de junio. El monte es combustible.
En Galicia siempre hubo incendios, hay mucho descerebrado que desbroza en verano o que quema rastrojos sin permiso. Antes la tierra estaba húmeda y los incendios no se desmadraban. Ahora arde hasta el subsuelo, de ahí q los incendios se reaviven.
Es imposible cambiar el clima y modificar la aridez del entorno sin cambiar nuestro estilo de vida.
Solamente el uso masivo de servidores y centros de datos implica desertificar los terrenos circundantes. Y ya sabes que España saca pecho de convertirse en el lugar de Europa con más servidores para Googke, Amazon, Meta, etc.
Súmale el exceso de áreas privadas (piscinas, jardines, campos de golf, etc) y el hecho de que nadie quiere atarse a la economía rural y de subsistencia. Obviamente la solución es la política forestal, pero esa política es solo es un brindis al sol si paralelamente no se cambian los hábitos y no se suben los impuestos. Y ambas cosas es evidente que no quieren hacerse porque son impopulares.
Que el partido con más crecimiento en intención de voto sea el partido que niega el cambio climático te lo dice todo. Y lo mismo sucede en USA y Europa. Frente a la emergencia ecológica, aumento de gasto militar. Estamos en manos de los jinetes del apocalipsis.
También resulta significativo que a la par de los incendios la cobertura mediática se centre en las fiestas gastronómicas y en el fútbol.
Y no deja de indignarme el hecho de que los medios aborden como víctimas a los miles de viajeros que se han quedado atrapados en las estaciones de tren o por carreteras cortadas. Y oír quejas de estos por la interrupción de los servicios y las comunicaciones.
Mi tio y algunos vecinos de mi pueblo, hace tres días, lograron frenar el incendio a 1,5 km de las casa. El resto de la comarca es pura negrura”.
Vaya como homenaje esta fotografía; una imagen vale más que mil palabras.






