Arantza Portabales llega este lunes a Ceuta para encontrarse con sus lectores y hablar de ‘Asesinato en la Casa Rosa’, su último thriller. Un libro que fue el protagonista del ultimo encuentro del club de lectura.
La autora gallega, conocida por su capacidad para construir personajes profundamente humanos y tramas con giros hasta el momento final, estará en la biblioteca Adolfo Suárez a las 19.30 horas.
En esta entrevista nos habla de esta novela, del género, de su proceso creativo y también de los próximos proyectos que verán la luz.
-Este lunes se encontrará con los lectores de Ceuta, ¿qué espera llevarse de esta cita?
-El contacto con los lectores yo siempre digo que es como tocar en directo, porque uno siempre sabe lo que siente cuando escribe, pero no sabe lo que sienten los demás cuando leen. Entonces, ellos aportan muchísimo también.
Ese contacto, en primer lugar, es maravilloso. También llegar a un sitio como Ceuta, que para los que vivimos en la península siempre parece que está tan alejado, me parece también maravilloso.
Por eso, para mí también es especial en ese sentido. Es la primera vez que voy a Ceuta y, sobre todo, contenta de que hayan elegido el libro, porque ya me han confirmado que se han pasado muy bien leyéndolo, y eso es para lo que uno escribe simplemente, para que la gente lo pase bien.
"Viendo la serie de Sucesión se me ocurrió que esto en Galicia, con nuestras idiosincrasias propias, sería muy distinto"
-Este encuentro versará sobre ese libro, ‘Asesinato en la Casa Rosa’, ¿cómo se te ocurrió la idea de escribir esta novela?
-Yo venía de una serie que era la Saga de Abad y Barroso y todos mis lectores estaban pidiéndome el cuarto libro, pero la verdad es que sentí que tenía que salir de ahí, hacer un paréntesis. Viendo la serie de Sucesión se me ocurrió que esto en Galicia, con nuestras idiosincrasias propias, sería muy distinto.
Me supuso una oportunidad para volver a mi pueblo de la infancia, que es el pueblo de mi madre, que se llama Loira y en el libro se llama Loeiro, y montar una trama en la que el asesinato se produce en el seno de una familia muy importante.
Me lo pasé muy bien, porque era como volver a esas historias de cuando eres pequeño, en un pueblo muy pequeño, con alguien investigando…O sea que me lo he pasado muy bien y cuando un escritor se lo pasa bien, el lector lo nota y también lo pasa bien.
-Además del crimen, ¿qué otros temas quiere explorar con esta novela?
-Al final, estamos hablando de unos magnates de la sociedad y exploramos mucho a la inspectora, Iria Santaclara, que está viviendo un momento personal muy duro, porque ella acepta la investigación a cambio de cuidados para su marido, que ha sufrido un ictus.
Entonces, tocamos claramente el tema del cuidado, de la crisis del cuidado que estamos viviendo. Siempre digo que somos la primera generación a la que se nos ha criado para cuidar a nuestros mayores y no podemos porque trabajamos, igual que también tuvimos que dejar de cuidar a nuestros niños y fueron a guarderías.
Es verdad que asistimos a un momento en que uno enciende la tele y no hace más que ver anuncios de sanidad privada y realmente el tema del cuidado está ahí, ¿a qué estamos dispuestos a cambio del cuidado de la gente que queremos? Y es un tema que está muy de fondo.
-Volviendo a la novela negra, hoy en día tiene mucha popularidad y muchos seguidores, ¿por qué cree que el público se interesa tanto en este género?
Porque somos muy divertidos y uno lee para pasarlo bien, que a veces parece que tenemos que buscar el sentido de la vida en todos los libros y es verdad que la literatura cuenta la vida y la literatura emociona, pero es que también lo hacemos para evadirnos.
Y somos fundamentalmente cotillas, nos gusta saber qué ha pasado, por qué ha pasado, cuanto más morboso sea mejor, y el que diga que no miente. Y, sobre todo, yo creo que todos estos horrores al final nos acaban reconciliando con nuestra propia normalidad.
"Yo sé por qué alguien ha matado a alguien y a partir de ahí vuelvo para atrás, rebobino y se lo cuento al lector para que llegue al final"
-Desde su punto de vista, ¿qué elementos no pueden faltar en una novela para que el lector se enganche y no pueda soltar el libro de sus manos?
-Las novelas tienen que ser ágiles, tienen que ser reales y tenemos que conectar al lector con lo que pasa.
Es verdad que ninguno de nosotros se levanta por la mañana teniendo un muerto en el salón del desayuno, pero sí que es verdad que para mi lo más importante de una novela negra no es el crimen, sino cómo el crimen afecta a todos los que están alrededor y cómo explorar esa psicología y esas reacciones humanas. Y hacer al lector conectar con esa humanidad, es lo que garantiza el éxito de una novela.
También la diversificación del ministerio, que el lector entienda que esto es un juego del que él siempre partícipe. Es tejer una tela de araña lo suficientemente fina para que el lector pueda ver a través de ella, pero lo suficientemente sólida para que no se rompa antes de llegar al final y no descubra antes de tiempo qué ha pasado.
-Hablando sobre su forma de escribir, ¿lo tiene todo planificado o va improvisando conforme va escribiendo la trama?
-Yo empiezo las historias al revés. Yo sé por qué alguien ha matado a alguien y a partir de ahí vuelvo para atrás, rebobino y se lo cuento al lector para que llegue al final, que para mí fue mi principio.
Entonces sí, tengo muy claro todo lo que va a pasar. Lo que no tengo muy claro es la periferia, los detalles, los personajes, su evolución…
Soy una mezcla de mapa y brújula. No hago escaletas, no me gusta tener todo muy planificado, me gusta que todo fluya, pero lo que es la historia, las razones y los porqués, sí que está todo planificado, porque si no me perdería por el camino. Es como saber a dónde vas, pero sin encender el Google Maps.
"Siempre me gusta decir que mis libros son autoconclusivos, que se pueden leer de manera independiente"
-¿‘Asesinato de la Casa Rosa’ será el primer libro de una nueva saga?
-Sí, ya estamos con el segundo libro de la Saga de Loeiro, que esperamos que, por abril, más o menos, salga a la luz.
Seguiremos con los mismos investigadores, Iria Santaclara, César Araújo y la Gestapo pero, evidentemente, siempre me gusta decir que mis libros son autoconclusivos, que se pueden leer de manera independiente y no necesariamente en orden, porque me gusta que el lector que me descubre por primera vez pueda volver atrás con tranquilidad.
-Para los lectores caballas que te hayan descubierto gracias a este último libro, ¿qué otra novela les recomendaría para leer?
-Si quieren leer una novela negra, Belleza Roja, que es la primera de la saga Abad y Barroso. Pero, si quieren algo totalmente distinto, tengo una novela maravillosa que tradujeron a un montón de idiomas que se llama ‘Deje su mensaje después de la señal’.
Es una novela intimista, de narrativa actual, que es la historia de cuatro mujeres que hablan con un contestador automático, que no les va a dejar indiferente, porque son maravillosas y yo vivo enamorada de ellas desde hace siete años. Me acaba de llegar ahora la séptima edición y estoy muy contenta con ella.






