La burocracia, las licencias y las trabas aduaneras forman parte continuamente del debate económico en Ceuta. Por ello, Arantxa Campos, presidenta de la Confederación de Empresarios de Ceuta (CECE) ha valorado la situación actual de la ciudad en estas cuestiones.
La CECE lleva años alertando de que los retrasos administrativos y las particularidades del régimen aduanero afectan la competitividad del tejido empresaria local, encarecen la actividad y suponen un lastre para las nuevas iniciativas empresariales.
Un paso a las soluciones
Tras la reunión mantenida en septiembre con ATA y representantes del Ministerio para la Transformación Digital y de la Función Pública, los empresarios insisten en la necesidad de pasar del diagnóstico a las soluciones.
En esta entrevista, la presidenta de la CECE, Arantxa Campos, analiza los principales obstáculos que, basándose en sus conocimientos, frenan la actividad económica en la ciudad: desde los meses de espera para obtener una licencia de apertura hasta las dificultades para introducir y, sobre todo, sacar mercancías de Ceuta hacia la Península.
Propuestas
Campos detalla las propuestas planteadas por la organización, como la implantación de la declaración responsable o la creación de una oficina permanente en Bruselas, y lanza un mensaje claro a las administraciones, tanto local como estatal: aprovechar las herramientas que ofrece el Estatuto de Autonomía y adaptar la normativa a la singularidad ceutí para no seguir perdiendo oportunidades de desarrollo.
Basándome en la reunión mantenida entre CECE y ATA en septiembre, entidades que se reunían para remar juntos hacia una Ceuta con un menor nivel de burocracia…
-Desde la CECE llevan tiempo reclamando una reducción de las trabas burocráticas y aduaneras que afectan al tejido empresarial de Ceuta. ¿Cuáles considera que son actualmente los principales obstáculos que frenan la actividad económica en la ciudad?
- El empresario soporta ya importantes trabas a nivel nacional, donde asume funciones de recaudación fiscal con un alto grado de responsabilidad y sanción si comete errores.
En el ámbito local, y especialmente en Ceuta, a esto se añade un problema clave: procedimientos administrativos que se alargan más de lo razonable, dificultando la puesta en marcha de proyectos.
Por ejemplo, un empresario que quiere abrir un pequeño local de hostelería puede pasar meses esperando informes, subsanaciones o autorizaciones, sin mencionar la posibilidad de instalar una terraza.
A eso se suma la realidad aduanera: una empresa que importa mercancía puede encontrarse con retrasos inesperados, o documentación adicional que encarece la operación y dificulta planificar.
En la Confederación de Empresarios de Ceuta estamos elaborando un informe para la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia para cuantificar los costes que suponen a los empresarios dicha realidad aduanera y el resultado va a ser sorprendente.
Todo ello sin contabilizar los costes de devolución de la mercancía o el coste de la venta on-line.

-En el ámbito aduanero, ¿qué aspectos concretos deberían modificarse o simplificarse para facilitar el comercio y mejorar la competitividad de las empresas ceutíes?
- Desde la Confederación de Empresarios hemos trasladado en varias ocasiones tanto a la Ciudad Autónoma como a la Delegación del Gobierno la necesidad de modificar de forma clara la Orden Ministerial que regula el funcionamiento de la aduana de Ceuta, sin que hasta ahora se haya producido una respuesta efectiva.
Otro problema de fondo sencillo de explicar es el de la mercancía que entra en Ceuta. Todos los productos lo hacen cumpliendo los mismos requisitos legales y sanitarios que cualquier mercancía que accede a la Unión Europea.
Sin embargo, cuando ese mismo producto intenta salir de Ceuta hacia la Península, se le exige de nuevo toda la documentación sanitaria y legal, como si procediera de un país tercero sin acuerdos con la UE.
“Llevamos más de 20 años arrastrando el mismo problema”
Esto es incoherente y genera situaciones difíciles de entender. Por ejemplo, un supermercado que importa un producto de origen animal, un jamón, por ejemplo, en Ceuta no puede devolverlo al almacén peninsular de origen, aunque se trate de una devolución comercial normal.
Lo mismo ocurre con los productos de origen animal que se producen en la propia ciudad, que encuentran enormes obstáculos para salir al mercado peninsular.
Esta situación no solo provoca retrasos y sobrecostes, sino que también desmoraliza al empresario y frena el desarrollo económico de Ceuta. Llevamos más de veinte años arrastrando este problema sin una solución estructural.
Por eso, desde CECE estamos a la espera de que la Ciudad valore y apruebe nuestra propuesta de crear una oficina permanente en Bruselas, que permita defender de forma directa los intereses de Ceuta, buscar vías para revertir esta situación y, sobre todo, anticiparse a normativas europeas que puedan seguir perjudicando a nuestro tejido empresarial.
-¿Estas trabas afectan por igual a todos los sectores o hay algunos especialmente perjudicados?
- No afectan a todos por igual, dependen mucho del sector de actividad. A la hostelería y a determinadas actividades de servicios les perjudica especialmente el retraso en las licencias de apertura y de actividad, porque no pueden iniciar su negocio hasta contar con la autorización y eso supone meses de gastos sin ingresos.
En el caso del comercio, el principal freno está en las trabas aduaneras, que dificultan la importación, las devoluciones de mercancía o la salida de productos hacia la Península. Cada sector se encuentra con un obstáculo distinto, pero el efecto es el mismo: limitaciones que frenan el crecimiento, encarecen la actividad y reducen la competitividad de las empresas en Ceuta.

- Uno de los asuntos que más preocupa a los empresarios es el tiempo de espera para la concesión de licencias de apertura y actividad legal. ¿De cuánto tiempo estamos hablando actualmente y cómo impacta esto en la creación de nuevos negocios?
- Hay casos en los que hablamos de varios meses, más cuando hay subsanaciones sucesivas. Pongamos un ejemplo sencillo: una persona que quiere abrir un bar o un comercio. Tiene el local alquilado, ha invertido en reformas y equipamiento, pero no puede abrir porque el expediente sigue “en trámite”.
Ese tiempo muerto no solo frena el negocio, sino que desanima a otros posibles emprendedores. El tiempo medio debería ser informado por el órgano que otorga las licencias.
-¿Qué soluciones propone la CECE para agilizar estos procedimientos administrativos sin perder garantías legales?
- Un ejemplo claro es la declaración responsable. En actividades de bajo riesgo, el empresario podría iniciar la actividad desde el primer día, comprometiéndose a cumplir la normativa, y la Administración inspecciona después.
Si algo está mal, se corrige o se sanciona. Esto ya funciona en muchos lugares. No obstante, en Ceuta, debido a una normativa concreta no se puede implantar, lo que supone un freno más.
-En septiembre, ATA y CECE se reunían con un nexo del Ministerio para la Transformación Digital y de la Función Pública, Javier Barace, para tratar estos temas, ¿ha habido respuesta del Ministerio? ¿Se ha avanzado en estas cuestiones o se mantiene el contacto para no dejar esta gestión en el olvido?
- Aquella reunión sirvió para poner ejemplos reales sobre la mesa, no teorías. Se trasladaron casos concretos de retrasos y duplicidades.
A día de hoy, no podemos hablar de soluciones cerradas, pero sí de la necesidad de seguir insistiendo. Nuestro temor es que, sin seguimiento, estas cuestiones se diluyan, y por eso mantenemos la presión institucional.
-¿Qué compromisos se han adquirido y en qué punto se encuentran ahora mismo esas conversaciones?
- El compromiso es estudiar los procedimientos y detectar dónde se atascan. Por ejemplo, por qué un trámite sencillo acaba pasando por varias mesas o por qué se pide información que ya obra en poder de la Administración.
Estamos pendientes de que ese análisis se traduzca en cambios reales y no se quede en un diagnóstico. Hay que tener en cuenta que cuando nos visitaron los representantes del Ministerio se encontraron con una realidad diferente que les sorprendió por su especificidad.
-¿Qué mensaje trasladaría al Gobierno central y local?
- Además de al Gobierno central y al Gobierno local, este mensaje debe extenderse también al Legislativo y a la oposición local. Ceuta dispone de un Estatuto de Autonomía que ofrece herramientas que debemos utilizar con mayor ambición.
El Gobierno local tiene la capacidad de impulsar, a través de la Asamblea, normas con rango de ley que permitan mejorar nuestra realidad económica y administrativa, y es importante que se utilicen esas vías cuando la singularidad de Ceuta así lo requiere.
Al Legislativo estatal le corresponde tener en cuenta que, aunque Ceuta cuenta con Estatuto de Autonomía, no dispone de plena capacidad legislativa, por lo que es imprescindible que se legisle desde el ámbito estatal teniendo en cuenta nuestras particularidades.
Y a los partidos políticos locales, tanto en el Gobierno como en la oposición, les trasladamos que existen numerosas ordenanzas municipales que necesitan ser revisadas y actualizadas, porque en su estado actual están frenando el desarrollo de la ciudad.
Es momento de pasar de la crítica a la propuesta y trabajar en modificaciones que mejoren la vida de los empresarios y, en definitiva, de los ciudadanos.







No cabe duda del rumbo que ha tomado la Confederación desde la presidencia de la Sra. Campos, ha pasado de una presidencia poltrona de muchísimos años a una presidencia técnica, con amplitud de visión ausente hasta ese momento y con proyección de futuro. Este puesto es muy codiciado por personajes sin ninguna formación, ni proyección, ni conocimiento de los entresijos del empresariado de la ciudad y al que aspiran solo para figurar. Cuando el río suena…,