Con el corazón destrozado y un profundo dolor, un devoto fiel de la Virgen de Aranguren, descubrió este pasado domingo, 15 de junio, que la imagen de la Virgen, que durante más de 40 años ha sido un refugio de fe y esperanza para muchos vecinos de Ceuta, había sido brutalmente atacada.
Al llegar al monte, donde semanalmente acude a rezar, se encontró con un escenario que para nada era el habitual de cada semana: la imagen de la Virgen de Araguren había sido dañada, los jarrones rotos y el suelo estaba cubierto de piedras que habían sido lanzadas contra el sagrado símbolo.
Este acto de vandalismo, lejos de ser una simple agresión a un objeto, representa para este vecino de Ceuta un ataque directo a la devoción y el respeto que muchos sienten por este lugar de oración.
"En el monte de Aranguren, debajo de la fortaleza, existe esta imagen desde hace muchísimos años. Puede llevar ahí unos cuarenta años, desde que a una señora se le apareció. Antiguamente se iba a rezar allí el rosario semanalmente, pero esa tradición se perdió. Sé que muchas personas van, pero ya lo hacemos cada uno individualmente", cuenta.
En una tarde tranquila, en la que solo buscaba un momento de paz y oración, encontró que varias piedras de considerable tamaño estaban alrededor de la figura, las cuales al parecer fueron lanzadas contra ella. "Estaba en perfecto estado la semana pasada, pero este domingo encontré todo destruido", lamenta este vecino, quien, además, añadió que la imagen había sido apedreada, tal y "como si fuera una diana".
Este daño no solo afecta físicamente la imagen, sino que también representa un ataque moral a un símbolo religioso que ha sido venerado durante más de 40 años. "No es tanto el daño económico, sino moral a un símbolo religioso. Yo mismo compraré los jarrones, pero qué menos que haya un respeto. Hay otras formas de divertirse", ha continuado.
Debido a la proximidad de una cámara de seguridad ubicada cerca de la fortaleza, no dudó ni un segundo en acudir el mismo domingo a la Jefatura Superior de Policía Nacional e interponer la correspondiente denuncia. Según explicó, su intención no es recuperar los daños materiales, sino que "se haga justicia por el respeto que merecen estos símbolos religiosos".
"Al existir una cámara de seguridad a pocos metros decidí poner denuncia en la Jefatura Superior de Policía a fin que pudiera revisarse y dar con quien haya hecho este daño. Confío en que la Policía hará lo que esté en su mano".
“Mi motivación para denunciar no es económica, sino que se respete este entorno de oración", comentó al mismo tiempo que mostró su esperanza de que las autoridades hagan todo lo posible para dar con los responsables del ataque.
La denuncia ya fue presentada y se espera que la revisión de las imágenes de la cámara de seguridad ayude a identificar a los culpables de este acto de vandalismo. "Que la persona que lo haya hecho, pague", concluye.
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