Hay muchas incoherencias en esta vida, y una de ellas es la de privar de libertad a una mascota.
Siempre se ha dicho que algunos caprichos tienen muchas responsabilidades que ningún niño, ni mayor podrá soportar por mucho tiempo.
Sin embargo debemos de tener en cuenta que son animales, igual que nosotros, y no vale que por ser racionales somos diferentes.
Con la Ley animal se quiso dar un giro de tuerca para tener a nuestras mascotas más protegidas que nunca, pero hoy se me ha puesto la piel de gallina, cuando un amigo me ha facilitado una desagradable noticia.
"Un hombre renuncia a tres mascotas y los da para que sean sacrificados".
Mis pocas ideas que tenía sobre la libertad han quedado reducidas a un montón de rescoldos, donde lo poco que comprendía se me ha quedado en nada.
La historia viene de una norma para evitar que pueda extenderse la rabia, que según parece está muy arraigada en territorio marroquí, y por este motivo se ha pedido que los perros, gatos y hurones, vengan con su cartilla de sanidad bien cumplimentada, y con un punto muy específico a tener en cuenta, "un test serológico", que debe de ser hecho por un veterinario de la Unión Europea.
Pero siguen las malas venas funcionando por todos lados y cuando no pueden hacer, por falta de dinero o no perder el tiempo, prefieren una opción, que está contemplada en la Ley marcada por Sanidad Exterior, el sacrificio del animal, y en este caso los animales.
Pero puede alguien pensar en qué ha hecho mal ese pequeño animal, mascota para muchos y utensilios para sus distracciones para otros, para ser sacrificado.
Y me viene a mi pobre cabecita si no sería mejor que alguna oenegé pudiera apiadarse de estos animalitos y que pudieran, primero hacerles una cuarentena y una extracción de sangre para poder estar dentro de la regla de regularización de nuestras autoridades.
Creo que no sería mucho dinero, comparado con lo que se gasta en otros menesteres, y con este gesto poder dar una oportunidad para una mascota que seguro algún alma caritativa la aceptaría con sumo gusto para llevarla a sus casas.
Un gesto bonito y no como se desea ahora donde lo macabro entra en acción y preocupa a mucha gente que desea ser animalista.