Con apenas 18 años, Ángela Ortiz Muriel se ha convertido en una de las grandes promesas del fútbol femenino con sello ceutí. Lo que comenzó como un juego siguiendo los pasos de su hermano mayor acabó transformándose en un proyecto de vida que la llevó a dejar su ciudad natal, Ceuta, con tan solo 14 años para fichar por el Madrid Club de Fútbol Femenino.
Tras varias temporadas en la capital, hoy es jugadora del Cádiz Club de Fútbol Femenino, donde afronta su segunda temporada en Tercera Federación como delantera titular.
Su disciplina, su carácter alegre y la fuerza de la unión familiar que la acompañan hacen de Ángela un ejemplo de constancia y de pasión por el deporte, sin olvidar nunca sus raíces caballas, que lleva consigo a cada campo al que salta.
A pesar de su éxito y de su salto a tercera a sus 18 años, Ángela tiene en mente opositar para Policía, siguiendo los pasos de los miembros de su familia. Por ahora, acaba de terminar bachillerato y comenzará un grado superior de Deporte para compaginarlo con el fútbol.
“Me considero una persona a la que le gusta ir sonriendo a todos lados y sacar lo bueno siempre de lo malo, que eso nunca viene mal”, dice la propia Ángela.
No ha escondido a sus dos personas favoritas: sus dos hermanos, Jesús Iván y Cristian, un apoyo imprescindible en su trayectoria personal y profesional.
¿A qué edad comenzó a jugar a fútbol y cómo y dónde fueron sus inicios?
Yo empecé a jugar al fútbol muy pequeñita, con 4 o 5 años, como veía a mi hermano mayor Jesús entrenar y verlo jugar… siempre yendo detrás de él me picó la pelusilla y le quise seguir los pasos.
Empecé en el Puerto de portera, pero yo creo que no salió muy bien y justo salió el Club Deportivo Camoens, fui a probar y sin querer y sin saberlo se me daba mejor ser jugadora que portera; y así ahí empecé.
¿Cuál ha sido su trayectoria desde que convirtió el fútbol en una responsabilidad?
Estuve en el Camoens hasta que terminé infantil, si no me equivoco, y en infantil ya estuve jugando con niños. Me volví al Puerto, empecé a jugar con niños, estuve también compaginándolo con los entrenos de Segunda División de fútbol sala femenino y jugando en fútbol once con el Puerto.
Mi trayectoria con el fútbol siempre ha sido lo primordial, el fútbol siempre ha ido por delante de muchas cosas, menos de los estudios, aunque he sabido compaginar ambas.
Con el fútbol, desde que era pequeña, mis padres siempre me han inculcado que si se quiere algo se tiene que querer con todo: con sus cosas buenas, con sus cosas malas… y siempre tienes que ser disciplinado. Desde bien pequeñita me lo han inculcado y así ha sido.
Fichada por el Madrid CFF en los equipos cadete y juvenil desde los 14 años hasta su fichaje por el Cádiz, ¿cómo ha vivido estos años en un club de este calibre, es alto el nivel de presión y la exigencia a pesar de jugar a nivel autonómico?
El fútbol siempre ha sido para mí lo mejor de mi vida y siempre he estado muy enfocada hacia él y vivo por y para él. No voy a malgastar ni un segundo de mi vida en algo que no esté vinculado al fútbol.
El fichaje por el Madrid Femenino fue para mí, yo creo, que el año más importante de mi vida. El momento más importante, ya que era la primera vez que iba a salir de Ceuta.
Todos mis seres queridos me dijeron que me lo pensase bien, que era un paso muy importante, que a los 14 años era muy pequeña todavía, pero yo creo que quien lo tiene claro sabe lo que quiere. En ese momento lo tenía muy claro y ahora mismo también.
Y al tenerlo tan claro no me costó nada tomar la decisión de irme de mi casa, de mi ciudad, que, al fin y al cabo, duele, porque duele mucho, pero fue la mejor decisión.
Estar en el Madrid Femenino y poder vivir la intensidad, el alto nivel y la presión ha sido complicado, pero es lo que se pide cuando estás en un club tan grande y de tanto calibre.
¿Cómo dio ese salto de Ceuta a Madrid y cómo lo vivió? ¿Cómo dieron con usted?
Al fin y al cabo, te acogen, te enseñan, te aconsejan sobre cómo tienes que aprender a llevar las cosas y que con 14 años eres muy joven y sabes que puedes seguir aprendiendo de cada adversidad que te venga en la vida.
Me acabé adaptando de la mejor forma posible, ya que el club, el equipo, y la familia con la que me tocó vivir en ese momento lo hizo muchísimo más fácil todo. Sola habría sido mucho más difícil.
Dar el salto a Madrid es algo muy grande. Tienes que saber cómo llevarlo y cómo hacerlo, si no, se vuelve complicado.
El Madrid Femenino, al fin y al cabo, si me quería era por algo. Yo no creo que ese TikTok que se subió y que se hizo tan viral pasase así de la nada, yo creo que las cosas están destinadas y, que yo esté aquí gracias a un TikTok ahora mismo… Creo que eso no son casualidades y que todo pasa por algo.
Que el Madrid Femenino contactase conmigo a raíz de ese TikTok y que una simple red social por un simple vídeo haga eso es algo que pasa cada muy poco.
Jugadora del equipo femenino del Cádiz CFF actualmente, su segunda temporada en un club de tercera, ¿cómo ha vivido ese salto de pasar de jugar a nivel autonómico a jugar en tercera?
El salto al Cádiz Femenino fue un reto especial ya que venía de jugar en Juvenil en el Madrid Femenino, que es cierto que jugaba en la máxima categoría del Juvenil, pero mi familia y yo creíamos que tenía que dar un paso hacia adelante para poder dar cuatro pasos más en un futuro.
Fue duro, obviamente, porque no estás acostumbrado al nivel de exigencias, ni a los rivales, ni a jugar con gente más mayor que tú, pero, al fin y al cabo, te acabas adaptando a las circunstancias, al campo, a tus compañeras, a la ciudad y yo creo que, si no me hubiesen acogido tan bien y si no hubiesen puesto ellos de su parte, lo mío hubiese sido mucho más complicado. Pero el nivel sigue estando ahí, sigue siendo complicado y cada día hay que luchar un poco más para ser mejor.
¿Cómo son sus jornadas en Cádiz?
Pues bueno, mis días básicamente son: estudiar por la mañana; entrenar por la tarde, que solemos entrenar en gimnasio una hora y luego dos horas en el campo.
Son tres días semanales: martes, jueves y viernes y el fin de semana pues depende; si viajamos, viajaríamos sábado y domingo; y si jugamos, pues, jugamos el domingo a las 12 de la mañana.
¿Cómo se siente al formar parte de un club tan reconocido como el del Cádiz?
Cuando me llegó la oferta del Cádiz, yo creo que no dudé ni un segundo en aceptarla, ya que no solo por el club, que es un grandísimo club y de mucho calibre, sino por el sentimiento que tiene mi abuelo hacia el Cádiz.
Mis hermanos y yo pensamos que darle esta alegría a mi abuelo era lo que se merecía, porque mi abuelo nos lo ha dado todo siempre, tanto él como mi abuela.
Creíamos que era el momento de darle esa alegría y mi abuelo me dijo que hasta que no me viese vestida de amarilla, que no se lo creería. Y ya cuando me vio debutar con tres goles y una asistencia, pues ya no recuerdo un momento más bonito que verlo con las lágrimas saltadas sabiendo que era cierto que había fichado por el Cádiz Femenino.
Delantera del equipo y titular con una gran responsabilidad frente al arco, ¿quedó satisfecha la temporada pasada con sus intervenciones? ¿Se hizo rápido al equipo? ¿Pie derecho o izquierdo?
La temporada pasada sí que nos lo tomamos, sobre todo yo, me lo tomé de una forma en la que me ponía mucha presión a mí misma, aunque eso lo hago siempre, sea la temporada que sea. Siempre me auto exijo lo que, no sé si más de lo que debería, pero lo que sé que puedo dar.
Pero el año pasado me la tomé de adaptación, de ver cómo va una tercera federación, cómo quería el míster que jugara, ver cómo las jugadoras se adaptan a mí, cómo yo me adapto a ellas y me la tomé de un poco de adaptación sin dejar de exigirme, obviamente.
Yo estuve muy feliz el año pasado, es cierto que con subidas y con bajadas, como les pasa a todos los jugadores, pero yo estoy satisfecha con el trabajo que hice, con lo que di, con lo que recibí, con todas las horas que había detrás en silencio, con todo el trabajo, con todo lo que conlleva. Todos somos una piña.
Yo soy derecha, y creo que derecha cerrada, cerrada. El izquierdo solo lo utilizo para regatear, pero termino siempre con la derecha. Pero bueno, que, si tengo que chutar con la izquierda yo siempre lo voy a intentar, no voy a dar ningún balón por perdido.
¿Qué supone para usted llevar el nombre de Ceuta a un equipo de tales características? ¿Lleva siempre presente a su ciudad?
Las personas que me conocen saben que yo llevo la bandera de Ceuta a todos los partidos, que, si tengo que repetir diez veces dónde está Ceuta, lo voy a hacer porque el sentimiento ceutí y el orgullo caballa lo llevo a donde vaya.
Ceuta para mí es lo más importante, ya que es la ciudad que me ha visto crecer, que me ha dado todo, donde está mi familia, lo que más quiero allí, y es una ciudad que no puedo olvidar nunca.
Siempre que tengo tiempo libre voy a Ceuta.
Ceuta no cuenta con equipo femenino de fútbol 11, como jugadora y ceutí, ¿qué opina de este hecho?
Al fin y al cabo, Ceuta es una ciudad muy pequeña. Tenemos, por desgracia, muy pocos recursos, cada vez más, porque después de la alegría tan inmensa que hemos tenido de ascender a segunda división en el masculino y ascender a primera división en fútbol sala femenino, yo creo que ya Ceuta va sonando un poco más, que ya se va acercando a la gente, ya no se siente tan juzgada, pero al fin y al cabo, yo como jugadora de fútbol, qué voy a decir, que es una pena que no podamos tener las mismas oportunidades que las demás ciudades o los demás equipos.
Pero yo creo que, si se presenta un proyecto bueno y nuevo, yo creo que no defraudaríamos ni fracasaríamos, pero todo sería ponerse. Pero que teniendo un equipo en segunda división masculina y en primera división femenina es ya todo un orgullo.
Hablando de Ceuta, este año, con el equipo masculino de la ciudad en segunda le tocará enfrentarse al Cádiz, ¿tendrá el corazón dividido?
Cada vez que hablo con todos los cadistas me dicen “nos vemos en el Carranza”, y bueno, yo al fin y al cabo sí que tendré el corazón dividido, porque es el club que ahora mismo estoy militando, pero, al fin y al cabo, es el club de mi ciudad, y yo creo que mi ciudad va por delante de todo, y ya no son colores, sino sentimientos, sentimientos por ciudad.
¿Se siente apoyada por su familia? ¿Le trasladan lo orgullosos que están de usted?
Mi familia, como ya he dicho, para mí es lo más importante que tengo. Yo creo que no hay día que no tenga un mensaje de cómo estás, qué tal, qué has hecho hoy, has entrenado, cómo te ha ido el entreno...
Creo que el orgullo que siente mi familia y la satisfacción es inmensa, que sin ellos yo no creo que hubiese sido posible, porque, al fin y al cabo, ellos me lo han dado todo, y cuando digo todo, es todo.
Y, por último, ¿qué significa para usted la palabra Milele?
Bueno, la palabra Milele supongo que os la habrá dicho un pajarito, pero es algo que me quiero, aunque no soy de tatuajes, que me quiero tatuar dentro de poco.
Milele significa “para siempre” y para mí es algo que simboliza la unión que tenemos mis hermanos y yo, que es para siempre, que por muy lejos que estemos, por las adversidades que se nos presenten, por las discusiones que tengamos y por lo mucho que nos queremos, sabemos que eso va a ser para siempre y que el amor incondicional que nos tenemos será para siempre.
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