Goteras y agua que cae por las sillas. Cubos que recogen en gota tras gota en el pasillo. Es la escena que se dibuja cada mañana en el centro infantil Juan Carlos I de Ceuta, una situación que afecta al aula verde y al pasillo.
Este viernes por la mañana, al ir a la escuela, los padres se toparon con una clase cerrada. “Lo decidieron tras ver la situación. No pudieron avisar antes”, menciona una de las progenitoras afectadas.
“Ayer ya era insostenible. No podían estar dentro”, asevera la mujer, que hace pública la circunstancia actual ante la preocupación que le genera. “Llegamos. Nadie estaba. Nos dijeron que han tenido que cambiar de sitio. Una madre decidió llevarse a su hijo por miedo a que se caiga el techo, que está en riesgo”, explica.
Ella asegura que habría recurrido también a esa opción, pero la situación personal y laboral no le permite hacerlo. Actualmente esta sala está llena de goteras que forman charcos en el suelo. “Cae tanta agua que, aunque pongan cubos, no se recoge”, indica.
Sin luz
Las filtraciones, el frío y la humedad no son los únicos problemas que atraviesa este espacio. El aula carece de luz, no porque no cuente con suministro. El exceso de agua ha llevado a cortarla para evitar cortocircuitos o incidentes.
Desde la semana pasada los quince niños de esta clase acuden a sus lecciones en estas condiciones. Los docentes hacen lo que pueden y tratan de llevar el día a día con normalidad.
No es la única estancia que tiene goteras. El pasillo desde hace dos meses se encuentra en un estado similar. Los recipientes se esparcen para detener el paso de las gotas, un flujo que ha empeorado en los últimos días con las constantes lluvias y la visita de las borrascas.
Comedor
La sala del director también está en este punto. Han quitado las placas de yeso. “Han empezado a arreglarlo hace poco. Ya tenía problemas el año pasado”, cuenta. “No se reparó en verano. Se inició la reforma en septiembre”, destaca.
Al primer desperfecto, se suma que, al quitarle la impermeabilización para hacer las labores, entra más agua, según expone. Los trabajos, de momento, están parados por el temporal.
El comedor está afectado y, según cuenta la ceutí, les han comunicado que estén pendientes del teléfono por si reciben una comunicación. Plantean si cerrarlo o no. A pesar de que “ponen palanganas y cubos” en el pasillo “ya es tanta la cantidad que salpica por todos lados”, manifiesta. Este asunto ya está comunicado a la administración.
Reclamación
La ceutí asegura que sobre la mesa se ha colocado la opción de hacer una reclamación conjunta. Sin embargo, desde el equipo directivo les han respondido que ya se ha trasladado la situación a la administración.
“Si lo cierran todo, tendremos que reunirnos los padres”, plantea. Su hija lo sobrelleva. “Está con su maestra. Hay niños nuevos en su clase. Está bien” señala. “Lo malo es el riesgo de que, si de da un desperfecto, se den desprendimientos”, comenta. “No puedo llevarla a casa conmigo. No tengo esa opción”, asegura.
La docente también se muestra algo inquieta ante el estado actual del aula. “Ni ella sabe qué hacer. Está preocupada. Esto no es sano para ellos, ni por el frío ni por la humedad”.
De hecho, la madre menciona que, ante la situación, le han indicado que seguramente “llamen a riesgos laborales” por las condiciones en las que trabajan los empleados del centro.
Descansan en el pasillo para evitar mojarse en el patio, que está al aire libre. Sin embargo, esa zona alternativa “está empapada de agua”. A diferencia de otros años, en esta ocasión, los niños no han celebrado el Día de la paz. “No pueden hacer la actividad en la clase. No pueden jugar en el pasillo ni en el patio por la lluvia”, expone.






