Más de 60.000 cajas de documentos, miles de fotografías, planos históricos y grabaciones audiovisuales seguirán esperando. El nuevo retraso en la rehabilitación de la Rampa de Abastos, en Ceuta, aplaza al menos hasta 2027 el traslado del Archivo General de la Ciudad a un edificio que lleva años aguardando una segunda vida. La demora no solo afecta a la conservación del patrimonio documental ceutí; también prolonga la recuperación de uno de los inmuebles históricos más significativos de la ciudad.
El Consejo de Gobierno aprobó recientemente una modificación del calendario de financiación de las obras después de que el Ministerio de Transportes comunicara retrasos en la tramitación administrativa del proyecto. La decisión obliga a reprogramar la aportación económica de la Ciudad Autónoma y aleja nuevamente el inicio de una intervención largamente esperada.
Detrás de esa reprogramación presupuestaria hay una realidad menos visible: la de un Archivo General que continúa sin disponer de unas instalaciones concebidas específicamente para custodiar y conservar una parte fundamental de la memoria colectiva de Ceuta.
Entre los fondos que deberá albergar la futura sede figuran cerca de 60.000 cajas de documentos en papel, equivalentes a unos 12.000 metros lineales de estanterías. A ello se suman alrededor de 25.000 fotografías, cientos de negativos sobre cristal, 15.000 planos (muchos de ellos de gran formato), más de 1.500 cintas de vídeo y una extensa colección documental que incluye protocolos notariales y otros fondos de enorme valor histórico.
La rehabilitación de la Rampa de Abastos nació precisamente para dar respuesta a esa necesidad. La primera planta del edificio está destinada a convertirse en la nueva sede del Archivo General, dotándolo de espacios adecuados para la conservación, consulta e investigación de unos fondos que permiten reconstruir buena parte de la historia administrativa, urbanística y social de la ciudad.
La historia reciente del proyecto es también la de una espera que se ha prolongado durante años.
En 2016 el Ministerio de Defensa formalizó la concesión demanial del inmueble a la Ciudad Autónoma para que pudiera destinarse, una vez rehabilitado, a albergar el Archivo General. Cuatro años después, en noviembre de 2020, el Ministerio de Transportes resolvió el concurso nacional de ideas convocado para definir la futura intervención.
La propuesta elegida fue 'Lienzos de la Almina', presentada por la UTE formada por Balam Consultores y el arquitecto Alejandro Martínez del Río. El jurado destacó entonces la sensibilidad de la propuesta hacia el entorno urbano y su capacidad para recuperar el edificio mediante una intervención respetuosa con su estructura histórica.
El proyecto contempla una actuación sobre una superficie de 2.592 metros cuadrados y apuesta por recuperar elementos originales desaparecidos o alterados con el paso del tiempo, como parte de la cubierta histórica, las carpinterías exteriores y distintos elementos constructivos que contribuyen a definir la identidad arquitectónica del inmueble.
En 2022 se formalizó el contrato para la redacción definitiva del proyecto y la dirección de obra. Un año después, las distintas administraciones implicadas reforzaron su compromiso mediante un protocolo de colaboración. Sin embargo, los plazos han seguido desplazándose y el inicio de los trabajos continúa sin materializarse.
Mientras los expedientes avanzaban lentamente de una administración a otra, el edificio sigue acumulando los efectos del paso del tiempo.
La Rampa de Abastos permanece desde hace años sin un uso estable. La falta de actividad y vigilancia continuada ha favorecido episodios de ocupación ocasional y la presencia de personas sin hogar en su interior. Las hogueras encendidas para protegerse del frío han dejado huellas visibles en algunas dependencias, con paredes ennegrecidas por el humo y nuevos daños añadidos a los ya existentes.
La situación ha sido denunciada en varias ocasiones por colectivos patrimonialistas, que han advertido de los riesgos que supone prolongar indefinidamente la espera para un edificio declarado Bien de Interés Cultural.
La preocupación no es menor. Ceuta ya conoce ejemplos de inmuebles históricos cuyo deterioro se aceleró precisamente durante largos periodos de abandono.
Cada año sin rehabilitación supone un nuevo desafío para la conservación de un inmueble que constituye uno de los escasos testimonios conservados de la fortificación de la Almina del siglo XVIII.
La historia de la Rampa de Abastos se remonta a una de las etapas más decisivas de la evolución urbana de Ceuta.
Construido durante el gran impulso fortificador desarrollado en la Almina en el siglo XVIII, el edificio desempeñó funciones de almacenamiento e intendencia para el sistema defensivo de la ciudad. Su ubicación, junto al litoral y en un enclave estratégico del frente norte, respondía a las necesidades logísticas de una plaza militar cuya supervivencia dependía en gran medida de la capacidad de abastecimiento.
A diferencia de otras construcciones desaparecidas con el paso de los siglos, la Rampa de Abastos ha llegado hasta nuestros días conservando buena parte de su estructura original. Su organización interior mediante pilares y naves, así como su singular relación con el entorno fortificado de la Almina, explican que fuera declarado Bien de Interés Cultural en 1998.
Su valor no reside únicamente en la arquitectura. También representa una parte esencial de la memoria histórica de la ciudad y de su evolución como enclave defensivo a lo largo de los siglos.
Cuando finalmente se complete la rehabilitación, el edificio dejará de ser un espacio vacío para convertirse en un nuevo foco cultural y patrimonial.
De las dos plantas, una estará destinada al Archivo General de la Ciudad. La otra acogerá un Museo Militar o Archivo Intermedio dependiente del Ministerio de Defensa, acompañado de espacios expositivos y de interpretación dedicados a explicar tanto la historia militar de Ceuta como la trayectoria del propio inmueble.
El proyecto también contempla la recuperación del patio interior para la exhibición de piezas históricas, la creación de espacios para investigadores y zonas destinadas a actividades culturales y divulgativas.
La actuación permitirá conservar mejor el patrimonio documental, recuperar un inmueble histórico de primer orden y ampliar la oferta cultural de la ciudad. Pero, sobre todo, supondrá devolver a los ceutíes un edificio que forma parte de su historia.
Porque la rehabilitación de la Rampa de Abastos no consiste únicamente en restaurar muros, cubiertas y fachadas. También significa rescatar un fragmento de la memoria colectiva de Ceuta y garantizar que las generaciones futuras puedan seguir accediendo a ella. Mientras tanto, esa memoria tendrá que seguir esperando.
La historia de la Rampa de Abastos se remonta al siglo XVIII, cuando fue concebida como una infraestructura clave para garantizar el abastecimiento de la plaza militar. Según recoge una exposición virtual elaborada por el Archivo Intermedio Militar de Ceuta con motivo del Día Internacional de los Archivos de 2023, el edificio nació para almacenar grano y aceite destinados a cubrir las necesidades de la guarnición y de la ciudad.
Las referencias históricas apuntan incluso a la existencia previa de los denominados Almacenes de San Pedro, construidos en 1699 durante el mandato del marqués de Villadarias.
Su función era servir de apoyo logístico dentro del complejo defensivo de la Almina, aprovechando su gran capacidad de almacenamiento. A lo largo de más de tres siglos, el edificio ha sobrevivido a numerosas transformaciones. La documentación conservada por el Archivo Intermedio Militar recoge reformas desde finales del siglo XIX, incluyendo un importante proyecto de reconstrucción ejecutado tras un incendio sufrido en 1908.
Su característica fachada, reforzada por ocho grandes contrafuertes, se ha convertido con el paso del tiempo en uno de los elementos más reconocibles del paisaje histórico de la Almina.
Los especialistas consideran que estos elementos estructurales han sido decisivos para garantizar la pervivencia del inmueble durante siglos. Hoy, el destino previsto para la Rampa de Abastos mantiene un curioso paralelismo con su origen. Si en el siglo XVIII abastecía de víveres a la ciudad, en el XXI está llamada a convertirse en un espacio dedicado a custodiar y difundir su patrimonio histórico y documental.
Como resume la propia exposición del Archivo Intermedio Militar, el edificio pasará de garantizar el abastecimiento material de Ceuta a contribuir a su “abastecimiento cultural”.
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