«La suerte está echada, y ahora es el momento de la verdad». Todo empezó hace años, concretamente en el año 1975 con «La Marcha Verde*», que Marruecos organizó para reivindicar el Sahara español como suyo, e impedir un referéndum que diera a los saharauis la posibilidad de crear una nación en sus ancestrales tierras del desierto.
De tal modo, que la invasión de miles de marroquíes en el territorio español de Ceuta no es nuevo ni se aviene a un acaecimiento coyuntural y aleatorio; sino que es una secuencia perfectamente organizada para al igual que lo que sucedió en el Sahara -donde los hechos consumados de miles de marroquíes traspasando las fronteras establecidas .de la entonces provincia española, hizo que el Gobierno del régimen de Franco, pactara de manera vergonzante con el reino Alauita, traspasándole la administración de todo el territorio, y abandonando a su suerte al pueblo saharaui. Y, hacemos saber de manera significativa, que días antes de tal denigrante pacto, eran españoles de pleno derecho como pudieran ser los de Valladolid, Cáceres, Madrid o Valencia por poner un ejemplo- vuelva a pasar con Ceuta, inundando la ciudad con otra «Marcha Verde» de miles de marroquíes al pie de la frontera del Tarajal y haciendo del todo imposible el gobierno de Ceuta por parte de España.

Marruecos quiere sí o sí Ceuta y Melilla, y ya no se va a detener hasta conseguirlo. La suerte está echada, y ahora es el momento de la verdad para Ceuta y el Gobierno de turno que rija los destinos de España. Nada es dado a la improvisación, sino al contrario, es la constatación de una secuencia diseñada en el tiempo que en cada momento, paso a paso, va desarrollando una estrategia para que todo el Estrecho esté en manos de Marruecos, con la aquiescencia y el beneplácito de EEUU, dadas las excelente relaciones de sumisión como socio preferente para la política exterior de la Casa Blanca en este lado de África.
Mientras el Gobierno de la ciudad y el Gobierno de la nación pierden un tiempo precioso tratando de ubicar aquí y allá a los subsaharianos y a los menores no acompañados (MENA**), Marruecos avanza en su calculada estrategia y da pasos para adueñarse de las ciudades sin que se dispare un solo tiro y bajo el caparazón protector de un calculado pacifismo, que hará del todo inviable una intervención militar por parte del Gobierno de España.

No puede entenderse la ceguera de los políticos de la oposición y de la Ciudad Autónoma, que de manera pueril, andan enmarañados por el reparto aproximado de 4.000 o 5.000 emigrantes ilegales (2.000 son MENAS) entre todas las Comunidades Autónomas de España; y sin embargo, no observan con preocupación los pasos que da Marruecos en sus ya avanzados planes de adueñarse de nuestras dos ciudades.
El Partido Popular –no digamos ya Voz- arrastra una política insolidaria con el problema de la emigración, que necesariamente le pasará factura el día que le toque gobernar la nación. La emigración es un problema de Estado más allá de ideologías y de intereses partidistas, porque hay en su génesis y en su posible solución una cuestión humanitaria que no se puede soslayar ni pasar por alto. Porque entre otras cosas la Historia -con mayúscula- nos juzgará y analizará nuestro comportamiento insensible e insolidario con los más necesitados…

No es de recibo que se haya tardado tanto en buscar soluciones ante una avalancha de 50.000, 60.000 u 80.000 emigrantes al paso por las calles de nuestra ciudad; sin alimentos y sin tener un lugar donde cobijarse para realizar sus necesidades vitales, con el peligro de que se propague alguna enfermedad ante condiciones de vida tan insalubres. Es qué, ¿Acaso, con la experiencia acumulada de la invasión de 2021, no se podía haber tenido previsto algunas instalaciones como acuartelamientos e instalaciones sanitarias sin utilizar, o disponer de suelo para instalar provisionalmente decenas de tiendas de campañas para ubicar y centralizar en condiciones mínimas de higiene y alimentaria al contingente que a finales de julio traspasaron la frontera de nuestra capital?
Es claro que tal contingente de emigrantes no puede quedarse en Ceuta, porque la ciudad no reúne las condiciones de habitabilidad para acogerlos y deben de ser repatriados en las casos que jurídicamente la ley lo permita, o repartidos en otras Comunidades Autónomas del resto del país. No obstante, significado lo anterior como una constatación primordial a todas luces evidente; debe, de preverse con anterioridad a lo que ha sucedido, para que no quede completamente colapsadas nuestras calles, que se coordinen la ubicación de estos emigrantes en unos centros determinados que la ciudad disponga en condiciones mínimas humanitarias, y no anden a ninguna parte por todas las vías, plazas y playas del municipio…
Es claro, que se debió declarar a Ceuta, Zona de Emergencia Nacional (***), nada más saberse las proporciones de la invasión, que fue de tal magnitud que no hubo manera de pararla con las fuerzas de seguridad dedicadas a estos menesteres. El Gobierno debe y tiene que asumir toda la responsabilidad en esta problemática que nos preocupa; porque sólo el Gobierno con todos los resortes de poder del Estado es capaz de asumir cada uno de los complejos problemas que surgen a cada paso y en cada momento.
No; no es tarea fácil asumir y resolver esta problemática de la invasión de emigrantes con la magnitud como la que ha ocurrido en nuestra ciudad; sin embargo, no es hora de culparse unos a otros, sino de buscar soluciones entre todas las Administraciones y tratar de solventar la problemática más pronto que tarde. Los ciudadanos de Ceuta así lo esperan y desean, para que de manera definitiva su futuro quede nítido sin estas ya recurrentes alteraciones del tiempo de convivencia de la ciudad; y es claro, que se debe de trabajar con un mando unificado desde el primer minuto -tal como dijo Juan Vivas en su comparecencia de prensa- para que cuanto antes la normalidad vuelva a las calles de nuestra ciudad, Y así tomarse un placentero y sencillo café a la tarde en algunas de nuestras cafeterías, sea -desde luego- el sello de identidad de que la convivencia entre nuestras ancestrales culturas sea lo que nos identifique y nos haga ver el futuro con la esperanza de que un nuevo día al punto, amanece…
(*) LA MARCHA VERDE: La invasión marroquí del Sahara español, llamada por el gobierno de Marruecos como la marcha verde [4] (en árabe: المسيرة الخضراء), fue la invasión y posterior ocupación militar de la entonces provincia española del Sahara,[5] iniciada el 6 de noviembre de 1975.
En esa época, el gobierno español se disponía a abandonar el territorio como parte de la descolonización de África, con la presión ejercida por la ONU y las incursiones del Frente Polisario, al igual que anteriormente había otorgado la independencia a Guinea Ecuatorial en 1968. Los saharauis aspiraban a formar un Estado independiente. El plan marroquí consistió en transportar a 350.000 civiles con unidades militares armadas camufladas entre ellos.[3] Fue diseñado por el Departamento de Estado de los Estados Unidos y contó con su apoyo logístico y el de la CIA.[3] El motivo del apoyo estadounidense y francés a Marruecos fue que preferían un Sahara marroquí a un Sahara títere o satélite de Argelia, rival regional de Marruecos y que, además, formaba parte del bloque comunista.
Marruecos obtuvo el control de la mayor parte del antiguo Sáhara español, que sigue manteniendo a día de hoy. La negativa del pueblo saharaui a someterse a la monarquía marroquí dio lugar al conflicto del Sahara Occidental, aún hoy no resuelto, y cuyo principal episodio fue la guerra del Sahara Occidental.
(**)MENA: En España, la palabra MENA es un acrónimo que significa Menor Extranjero No Acompañado. Se refiere a cualquier niño, niña o adolescente menor de 18 años que llega al país sin la compañía de un adulto responsable o tutor legal.
Origen y Marco Legal
Definición técnica: El término nació como un concepto administrativo y jurídico de la Ley de Extranjería española para clasificar a estos jóvenes en situación de vulnerabilidad.
Protección: Al encontrarse solos en el país, las comunidades autónomas asumen de forma inmediata su tutela legal a través de los servicios de protección de menores. Tienen derecho a la educación, la sanidad y una acogida regulada por ley.
Entre Trámites
Procedencia y Realidad del Colectivo
Orígenes:
La mayoría procede de países del norte de África (como Marruecos y Argelia), aunque también llegan menores de África subsahariana, Europa del Este o Siria.
Causas: Huyen de la pobreza extrema, conflictos bélicos o situaciones familiares de desamparo en busca de mejores oportunidades.
(***) Emergencia Nacional
En España, la "emergencia nacional" o situación de catástrofe y calamidad pública se asocia constitucionalmente al artículo 116 de la Constitución Española, que regula los estados excepcionales, específicamente el estado de alarma, cuyo desarrollo normativo principal se encuentra en la Ley Orgánica 4/1981. (Nota: Si te referías a otro país de habla hispana como Colombia, la emergencia económica, social y ecológica está prevista en el artículo 215 de su constitución). [1, 2, 3]
Marco Constitucional en España
El artículo 116 de la Constitución establece las bases de los estados de alarma, excepción y sitio. [1]
El estado de alarma se aplica en casos de catástrofes, terremotos, inundaciones, crisis sanitarias graves o paralización de servicios públicos esenciales. [1]
Su duración inicial máxima es de 15 días y es declarado por el Gobierno en Consejo de Ministros, requiriendo la autorización del Congreso de los Diputados para cualquier prórroga. [1]
Leyes de Desarrollo de Emergencias
Ley Orgánica 4/1981: Detalla las medidas exactas y limitaciones de los poderes del Estado durante el estado de alarma.
Ley 17/2015 del Sistema Nacional de Protección Civil: Define en su artículo 28 qué se considera una emergencia de interés nacional y cuándo asume la dirección el nivel estatal.






