El otro día, en un artículo titulado ‘Los agentes de la autoridad tienen que dar ejemplo’, fui enumerando —de memoria, porque hay muchos más— algunos de los hechos graves cometidos por policías locales de Ceuta, por los cuales habían sido condenados: maltratar a su mujer, asesinarla delante de su hija tras años de maltrato, pescar atún rojo (una especie protegida cuya captura está prohibida), dar una paliza a un ciudadano, traficar con droga o tabaco, poner multas ficticias por venganza, etcétera.
Al final del artículo señalaba que lo escribía como una crítica constructiva, para que se tuviera más cuidado a la hora de seleccionar a los aspirantes a policía local. Resulta chocante que, siendo una plantilla de unos 300 agentes, haya aparecido a lo largo del tiempo un número tan elevado de noticias negativas, muchas de ellas muy graves.
Como decía, solo mencioné algunos casos que recordé en ese momento. Por poner un ejemplo, no incluí el del policía local que, estando de fiesta, fue al cuartel a por su arma reglamentaria y se puso a disparar en el Poblado Marinero, causando un gran revuelo hasta que se presentó la Policía Nacional y lo detuvo. Hubo personas que pasaron muchísimo miedo.
Volviendo a la cuestión de la selección, me reafirmo en que debe hacerse con mayor rigor. No hace tantos años, algunos ingresaban en el cuerpo sin pasar pruebas psicotécnicas, y las entrevistas con psicólogos se implantaron hace relativamente poco. Cabe recordar incluso que hubo denuncias e investigaciones del Cuerpo Nacional de Policía por una filtración de los psicotécnicos en una oposición.
En la última convocatoria, según publicó la prensa, los psicotécnicos estaban publicados en internet.
No son pocos los policías locales que, cuando hablas con ellos, dicen aquello de que “un policía se hace en la calle”. Muchos lo repiten porque saben las oposiciones que pasaron y cómo entraron, y quieren justificar su formación. Nada más lejos de la realidad.
Para que haya buenos policías en las calles, debe haber una buena selección —como la que realiza el Cuerpo Nacional de Policía—, una academia de calidad con buenos profesores y una formación mínima de nueve meses. Además, un año de prácticas reales (no una pantomima), en el que los alumnos pasen por distintas unidades y sean evaluados por sus jefes. Durante ese tiempo no patrullar solos, sino acompañados por agentes o mandos que continúen su formación. Solo después de casi dos años de preparación teórica, práctica y psicológica puede decirse que un policía está realmente capacitado para salir a la calle, como hace el CNP.
Si no hay una selección rigurosa, una academia de verdad y un año de prácticas auténtico, los ayuntamientos deben olvidarse de tener policías locales bien preparados. Y también deben dejar de repetir algunos policía locales aquello de “un policía se hace en la calle”: primero hay que hacer una buena selección, que es lo más importante.
Esto es un artículo de opinión. Haciendo uso de mi libertad de expresión, que nadie se enfade ni se enoje, y si lo hace, lo siento, no es mi intención.






