Un feriante puede recorrer, tranquilamente, unas 20 ferias a lo largo y ancho de España en seis meses de actividad. Esto implica decenas de desplazamientos por las carreteras, excepto en Ceuta.
Aquí implica primero embarcar en el ferry, un ‘bien escaso’. “Corremos todo lo que podemos, para llegar antes en la Operación Feriante y que nos den el número lo antes posible”, explica Francisco García. Es el propietario de la montaña rusa con carros en forma de dragón; entre las ‘infantiles’, una de las más adultas.
Precisamente, motivo por el cual comenzaban a desmontar más tarde que otras. “Hacia las 5 menos cuarto hemos comenzado. En unas cuatro horas estará el trabajo hecho. Estamos con prisas para irnos”, explicó. Y no se trata de que no les guste Ceuta. “Casualmente, mis hijos son caballas, han nacido aquí, mientras estábamos de feria”, comenta el ahora propietario de un negocio familiar que lleva viniendo a Ceuta desde hace más de cuarenta años. Tampoco se trata de que hayan tenido una mala Feria. “Aquí es donde menos se ha notado de todas las que hemos visitado”.
Sólo sucede que tienen que llegar cuanto antes a la feria de Málaga, que comienza el próximo viernes. “Vas al puerto y te dan el número según a qué hora llegues. Si llegas tarde, puedes quedarte hasta las seis de la mañana”, comenta García. Por eso, en vez de tres son cuatro. A sus dos trabajadores habituales, Mantas y Doney (dos chicos lituanos que viven con la atracción), se suma otro local contratado específicamente para ayudar a desmontar.
Se trata de un proceso sistematizado. “Antes de nada, hay que quitar los adornos”, explica García. Se trata de despejar el lugar para el trabajo más serio que viene después. Así que, sin pausa, Mantas va desatornillando todos los raíles: “Primero los quito todos, y después se recogen los hierros”. Después, todo queda recogido perfectamente en orden entre el camión y el remolque, en el que están los carros. “Eso se cierra y también rueda. Lo último que se quita de todo son las sujecciones de las ruedas”, aclara García.
Mientras ellos ya están a la mitad de su trabajo, aún hay atracciones que trabajan. Son las adultas, como la barca vikinga, el tirachinas, o la montaña rusa, cuyo público adulto apura hasta los últimos momentos de la feria para disfrutar. Ellos aún reciben clientes y otros ya han recogido.
Entre esos infantiles que tienen la noche ‘más fácil’ se encuentra cualquiera de las atracciones dirigidas específicamente al público infantil. En el mismo momento en el que algunos recibían turistas y otros estaban a medio desmontar, ellos ya daban sus últimos retoques. Éste, otro negocio familiar, viajará hoy a San Roque, donde tienen que estar el domingo. Sin tanta prisa por salir, pero con premura para dejarlo todo recogido y tener un domingo de descanso tras los días de feria. “Llevamos varios años viniendo a Ceuta. Este año se ha notado un bajón, puede que del 25 ó 30%, pero es todavía más en la Península”, dice José Moelcano, el responsable del negocio familiar. Explica que entre cuatro personas tardan algo más de tres horas en desmontar. “Primero se sueltan las estructuras donde va la gente. Después lo demás, luego se recoge todo en el mismo remolque, porque se dobla”, puntualiza.







