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“Un acuerdo de paz es improbable porque Rusia exige la claudicación”

Nicolás de Pedro, analista de la Universidad Francisco de Vitoria, profundiza en el contexto de la guerra y en su estado actual l El experto asegura que la intención última del país es volver a tener un poder similar al de la antigua Unión soviética

La guerra de Ucrania ya no tiene el impacto mediático de hace unos años. Sin embargo, el conflicto armado aún se fragua a fuego lento. Tras caer en un segundo plano durante mucho tiempo, regresa a Ceuta este martes de la mano de la UNED.

Nicolás De Pedro, analista del Centro de Seguridad Internacional de la Universidad Francisco de Vitoria. Bajo el título “Ucrania y su influencia en la política de seguridad y defensa de la UE (PESD): Cambios en la PESD”, aborda este asunto a las 17:30 horas.

–Actualmente, ¿en qué punto se encuentra?

–Aparentemente está en un cierto estancamiento estratégico. Eso no significa que vaya a mantenerse así necesariamente. Todas las guerras son impredecibles e inciertas por su propia naturaleza. Desde luego, sigue siendo igual de brutal que en los últimos tres años. Rusia no consigue grandes avances territoriales, pero está sometiendo a los ucranianos a un gran castigo.

"Ucrania ha encontrado la manera de provocar una sanción significativa hacia Rusia"

Ucrania ha encontrado también la manera de provocar una sanción significativa hacia Rusia. La situación es bastante complicada. Rusia no consigue imponerse en el campo de batalla ni alcanzar sus objetivos. Eso también lleva a agravar o a incrementar su presión contra los aliados europeos de Ucrania. Eso tiene mucho que ver con lo que ahora se llama guerra híbrida o con actividad rusa en la zona gris.

Es toda esa campaña de ataques y sabotajes contra infraestructuras europeas en territorio del continente- Son ejecutados en muchas ocasiones por agentes rusos o individuos contratados, cooptados por los servicios rusos.

–Existen afirmaciones por parte del Kremlin y de Estados Unidos que pronto se instaurará la paz. ¿Es tangible?

–Lo sigo viendo improbable. Desde luego a Estados Unidos es un país que ejerce presión y que puede imponer su visión sobre esas cuestiones. Es el que más influencia tiene en todo el mundo, pero sigue siendo difícil que esa paz se produzca. Rusia continúan exigiendo la claudicación o rendición incondicional de Ucrania, así como la aceptación de sus demandas por parte de los europeos.

"Mientras alguna de las variables que existen no cambie, es complicado imaginar un acuerdo de paz"

Desde luego los ucranianos no van a aceptarlo cuando en sí no han sido derrotados en el campo de batalla. Rusia está segura de que, si eso no sucede, no está dispuesta a parar. Mientras alguna de esas variables no cambie, es complicado imaginar un acuerdo de paz.

–Comenta que Estados Unidos siempre ha abogado por la tregua. ¿Es por enfrentarse a Rusia? ¿Hay un interés detrás?

–Todo esto distrae al país de sus propios esfuerzos. Trump quiere concentrarse en lo que los americanos llaman las Américas y quizás también en la paz en su relación con China. No busca que una parte importante de su atención esté volcada hacia la cuestión ucraniana.

Creo que ese es el principal incentivo que le hace querer acabar con la guerra cuanto antes.Sin embargo, para parar una guerra cuanto antes significa, lo más razonable obviamente es frenarla en sus actuales circunstancias. Es decir, cerrar las líneas del frente, pero Rusia no está dispuesta a aceptarlo. Ese estado desea controlar el conjunto de ucrania, pero los ucranianos no están dispuestos a concedérselo.

"La guerra tiene un impacto muy fuerte que tiene que ver con el hecho de volver al contexto de principios de los 90"

La situación del presente no tendrá salida hasta que alguna de las partes cambie alguna de sus premisas. No hay un indicio de momento de que vayan a modificar aspectos.

–¿Cree que este conflicto ha provocado una transformación en la política europea de seguridad? ¿Se plantea un cambio en la misma?

–Sí, por supuesto. Ha tenido un impacto muy fuerte. Tiene que ver con, en buena medida, con el hecho de volver al contexto que había a principios de los años 90 desde la óptica de Rusia.

El país está dispuesto, llegado el caso, a emplear la fuerza para hacer imponer su misión. Todo eso ha obligado a despertar a muchos europeos y ha llevado a la necesidad de volver a invertir en defensa después de treinta y tantos años poniendo muy poco capital en ese terreno.

Coincide con la segunda administración de Donald Trump. El compromiso de Estados Unidos con la UE resulta más incierto que con los gobiernos precedentes.

-Habla de inversión, pero, ¿es suficiente solo con eso o es necesario plantear modificaciones?

-Europa debe generar disuasión a Rusia, pero, sin el concurso de Estados Unidos, a día de hoy el viejo continente por sí solo no se la produce. Depende de cuánto se extienda y se mantenga el compromiso americano. Es por ello por lo que nace un sentimiento de urgencia entre los europeos.

-Europa, en ese contexto, ¿puede intentar reponerse o atacar con boicots u otras medidas?

-Ya impone sanciones como instrumento de presión, pero no es suficiente como para crear una disuasión del tipo estrictamente militar. Es parte del menú, pero son los canapés que se ponen al principio del banquete. El elemento central aquí es obtener credibilidad política y militar.

Europa tiene una tarea pendiente muy grande por delante, porque, por un lado, tiene que dotarse de medios, de ahí la idea del rearme, pero también tiene que ser capaz de transmitir una firme voluntad política de resistir a las amenazas y a la coerción que quiere ejercer Rusia.

Eso es más difícil de lograr porque Europa sigue siendo, a pesar de todo, un grupo de estados con intereses, con culturas estratégicas, visiones e intereses diferentes. Es un gran desafío de los europeos.

-¿Es esto un pulso de poder a Europa?

-Claramente intenta restaurar la Moscú de antes con ese principio que existía en Europa desde el final de la Segunda Guerra Mundial, que era la idea de la soberanía. Los países que están entre Berlín y Moscú, la tienen limitada y deben aceptar que Rusia posea una especie de veto en sus políticas exteriores de defensa. Eso es algo que se daba por enterrado desde el año 91.

La mayor parte de estas naciones recuperan su plena independencia con el colapso del pacto de Varsovia y de la Unión Soviética. El planteamiento ruso va en esa línea, en recuperar lo que había previamente. Eso es lo que trata de imponer.

A su juicio, ellos son capaces de aguantar el pulso más tiempo y con más tranquilidad. Los europeos enseguida se pueden poner nerviosos. Desde España la percepción es muy periférica. Se ve con mucha distancia, pero para muchos de nuestros socios y colegas europeos no es así.

Otra cosa que se me va a ir a la cabeza con esto de ganar credibilidad.

Que Europa gane credibilidad. Que Europa está en una situación un poco delicada ante Rusia. Hay que decir que salieron muchísimas noticias (12:32) en relación a la guerra de Ucrania.

-Hay quien considera que no hay buenos ni malos en esta guerra. ¿Cómo lo percibe?

-Es una realidad que un país está atacando a la población civil de otro. Es decir, Rusia está invadiendo Ucrania y Rusia está atacando a la población civil ucraniana. A la inversa eso no sucede. Evidentemente, la responsabilidad de la guerra recae en el bando que la inicia y que conquista otro país. Rusia está yendo a por zonas civiles de forma intensiva y sistemática. Es normal que, en consecuencia, las percepciones y las simpatías caigan sobre los ucranianos. Parece un poco más humano y moralmente normal.

-Sin embargo, existen esas sensaciones.

-Creo que tiene que ver con las operaciones de manipulación y desinformación en redes sociales impulsadas por Rusia. Consigue diagonalmente que estos fenómenos circulen, pero es una situación indiscutible. Los dirigentes rusos son explícitos al respecto. Tratan de erradicar a los ucranianos.

-¿Por qué tanto interés en Ucrania?

- Desde la perspectiva de Moscú Ucrania es Rusia y, en consecuencia, no tiene derecho a existir como estado independiente ni como identidad nacional desgajada de la imperial rusa. Los ucranianos no comparten esa visión, de ahí el problema que existe.

-Salvando las distancias, es similar a regresar a esa Rusia de la URSS, ¿cierto?

- Claro, tiene que ver con eso, con darle la vuelta a lo que Putin considera que son los errores cometidos en los últimos 35 años desde la caída de la Unión Soviética. La independencia de Ucrania o la unidad rusa son aspectos que estima que deben ser revertidos. Es por ello por lo que los países vecinos o que en su día fueron parte de ese sistema se muestran inquietos desde el 2014 con la acción en Crimea o con el inicio de la invasión rusa en Ucrania. Este mismo argumento lo puede aplicar a otros territorios como Bielorrusia o Moldavia.

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