Pasadas las cinco de la tarde, el Comité de Coordinación para la Liberación de Ceuta y Melilla, controlado por el marroquí Yahya Yahya, hacía saltar todas las alarmas difundiendo, a través de Europa Press, la supuesta ocupación de isla Perejil. Decían haber llegado con suficientes provisiones para aguantar en la roca 15 días, después de alcanzar el islote ayudándose de aletas. Eso decían, pero nada más lejos de la realidad, tan sólo difundieron fotos de un pequeño grupo acercándose con aletas al lugar pero quedándose a varios metros de la zona. De inmediato, la Guardia Civil y la Gendarmería marroquí acudían, cada una por su cuenta, a la zona para comprobar si dicha información era cierta y la presión del promarroquí Yahya sobre Perejil venía a ser un calco de la ya llevada a cabo hace unas semanas en el Peñón de Vélez. ¿El resultado? En la isla no había nadie.‘El Faro’ llegó también muy cerca de Perejil, por vía terrestre, comprobando las labores de control llevadas a cabo por la patrullera marroquí y la Benemérita española. En tierra, en las montañas que sirven de mirador directo hacia la isla, decenas de gendarmes marroquíes y prácticamente todo el servicio de información alauí controlaban las montañas, verificando que ningún miembro del Comité se encontraba por las inmediaciones. Lo hacían después de que a través de las redes sociales este Comité hubiera difundido una imagen de un miembro, en esas mismas montañas, con la bandera marroquí en la mano, haciendo el signo de la victoria, simulando que se habían recuperado aquellas imágenes del año 2002 cuando una patera atunera con media docena de militares provocó una crisis que tuvo repercusión internacional.
Tras la adopción del particular ‘status quo’, dejando la isla sin definición, como tierra de nadie, sin que esté habitada y sin bandera de ningún país, poco revuelo había salpicado a Perejil hasta ayer mismo.
Los propios gendarmes que se posicionaban en las montañas, sorteando piedras y cabras, señalaban a ‘El Faro’ que esta situación no beneficiaba a nadie. Desde tierra comprobaban las labores de control desarrolladas entre Guardia Civil y la patrullera alauí.
Periodistas de CeutaTv intentaban llegar también lo más cerca posible de la isla, por mar, en un yate. Una patrullera de Marruecos les impidió acercarse hasta el lugar, orden que luego se encargó de materializar la patrullera del Marítimo de la Benemérita que les hizo dar marcha atrás. En las montañas la labor informativa resultaba también complicada ya que los gendarmes no dejaban sacar fotografías, así que las que se hicieron fueron ‘robadas’.
Tras el revuelo generado por el Comité que preside Yahya, con todos los medios de información nacionales y las agencias informativas pendientes, otra vez, de Perejil, la Delegación del Gobierno se veía obligada a emitir un comunicado oficial negando los hechos. “Las autoridades marroquíes y las españolas, en estrecha colaboración, ha comprobado la no certeza de la noticia”, sentenciaban desde la administración central, desmintiendo la información dada, a través de Europa Press, por el Comité.
La ‘aventura’ de Yahya quedó anulada por el propio control hecho por la Benemérita, que patrullaron por los alrededores del islote e incluso desembarcaron para realizar las pertinentes comprobaciones, siendo negativa la presencia de ninguna persona en Perejil. Por su parte, las autoridades marroquíes informaban en este mismo sentido.
La última pataleta del senador, un artista en la búsqueda del protagonismo
Lo volvió a hacer. El senador marroquí y presidente de la Comisión de Amistad de los Senados de España y Marruecos, Yahya Yahya, volvió a captar el protagonismo mediático tras difundir una presunta ocupación de isla Perejil. Lo hizo después de que realmente ocupara el Peñón de Vélez, difundiendo él mismo las fotografías del desembarco llevado a cabo con ayuda de unos jóvenes a los que luego pagó dinero por seguirle el juego. Es la estrategia de quien se ha convertido en un artista en eso de captar el protagonismo de los medios para luego, ante Marruecos, ganar puntos. Yahya publicita cada paso que da, cada manifestación orientada a reivindicar tanto los islotes como Ceuta y Melilla, al considerar que son marroquíes. El senador ha llegado a ser detenido en Melilla al existir una orden de busca y captura contra él por atentado contra la autoridad, ya que arrastra un caso de violencia de género que terminó en un enfrentamiento con agentes de la ciudad hermana.
Mohamed, las cabras y agentes de información
De un lado a otro, con los walkies en la mano, los gendarmes marroquíes iban dándose información unos a otros. Poblaban las montañas que sirven de mirador hacia Perejil, cursando la información a sus mandos y verificando que todo estaba tranquilo. En medio de esta esperpéntica situación ocasionada por un senador que tiene las bendiciones para llevar a cabo este tipo de plantes a España, estaba Mohamed, con su chilaba blanca y sus cabras, sin saber a qué venía tantos nervios y a qué se debía la llegada de unos periodistas. Su tarde de domingo ha quedado alterada, la de él y la de las familias que se acercan al lugar por satisfacer la curiosidad. En Ceuta las redes sociales viven su particular boom a camino entre las críticas a las andanzas del senador y el resurgir del patriotismo más exacerbado. El espíritu Perejil del año 2002 vuelve a cobrar protagonismo, y de nuevo queda alterada la vida de quienes viven al lado de la isla.






