Rontomé y Cantón presentan el último estudio sobre la pobreza y las condiciones de vida de los ceutíes en la Biblioteca.
Es la principal herramienta en la Ciudad para elaborar los planes de lucha contra la pobreza y la exclusión social en Ceuta. El libro ‘Crisis económica y desigualdad social en un espacio fronterizo: Las condiciones de vida de la población de Ceuta’ hace una radiografía del impacto de la crisis en nuestra ciudad que llegó, más tarde que en la península, pero “con fuerza”. Así lo afirman los autores del estudio Carlos Rontomé y José Miguel Cantón, quienes presentaron su libro ayer por la tarde en la Biblioteca Adolfo Suárez. Este estudio, además de poner de relieve el creciente número de familias que vivien en la pobreza y en riesgo de exclusión social, destaca que aunque el cabeza de familia o alguno de los miembros de la familia trabaje, “el tipo de contratos y sueldos que se tienen no les permite salir, y siguen rozando la exclusión social”.
Este estudio nació en 2012 como un encargo del área de Asuntos Sociales de la Ciudad Autónoma para conocer el impacto de la crisis en nuestra población. Entre diciembre de ese año y febrero de 2013 los autores realizaron un trabajo de campo en el que entrevistaron a 583 familias ceutíes. Todo ello, en complemento con las estadísticas existentes sobre las condiciones de vida de los ceutíes, han dado como resultado este libro.
El incremento de la población en Ceuta ha influido directamente en el aumento de la pobreza y la exclusión social. Ceuta experimentó, en los primeros años de la crisis un movimiento migratorio interior similar al que experimentó Melilla. Muchos ceutíes que se quedaron sin trabajo en la península, regresaron “al calor del hogar”. De hecho, sólo en cuatro años el número de habitantes en nuestra ciudad subió un 8%, en su mayoría familias numerosas.
Estudio barrio a barrio
Además, de esas familias, algunas de nacionalidad extranjera, se han instalado en barriadas ya deprimidas de por sí, por lo que en estos años esas barriadas han experimentado una degradación mayor, explican los autores.
La tradicional diferencia socioeconómica entre el centro de Ceuta respecto de su periferia ha experimentado un importante cambio. Las desigualdades entre ceutíes se observan, según apuntan los autores de libro, en un eje norte-sur, incluso en núcleos tan pequeños como los barrios. Rontomé destaca que en el distrito uno, que se caracteriza por tener normalmente un nivel adquisitivo medio-alto, existen “bolsas” de esas familias en riesgo de pobreza y exclusión social. Una situación derivada, nuevamente, de la grave crisis económica que estamos atravesando en estos años.
De hecho, gran parte del estudio se ha realizado en el trabajo con mapas para establecer esos ejes diferenciales entre la ribera norte y sur.
Más allá de las conclusiones a las que se han llegado tras este exhaustivo estudio que firman Rontomé y Cantón, el libro mira adelante, pues con esta radiografía tan precisa de la realidad socioeconómica de Ceuta, es una herramienta importante para nuestras instituciones para elaborar sus líneas de actuación contra la pobreza y la exclusión social.
Sin signos de recuperación
De hecho, Rontomé y Cantón fueron los autores también del estudio sobre la pobreza en la vecina ciudad de Melilla. De ese estudio nació el plan de inclusión, que aún sigue vigente, recuerda Rontomé.
En este sentido, Cantón destacó que hasta poco antes de la crisis económica las diferencias entre Ceuta y Melilla eran evidentes, pero ahora comparten problemas como el notable incremento poblacional, la alta tasa de desempleo y la creciente pobreza.
“El empleo es el principal problema de las familias, especialmente las que tienen niveles económicos bajos”, resaltan los autores quienes recuerdan que en el estudio se refleja que el 20% de las familias ceutíes tienen a todos sus miembros en situación de desempleo.
Aunque ahora se habla de recuperación económica en el conjunto del país, lógicamente cabe pensar que si en Ceuta la crisis llegó más tarde, también se saldrá más tarde. Los autores apuntan que, para comprobar si los ceutíes están saliendo también de la crisis, habría que repetir este estudio, pues los datos que se tomaron entre 2012 y 2013 no permiten aún vislumbrar esos signos de recuperación.






