Las declaraciones efectuadas el pasado miércoles a los periodistas por el delegado del Gobierno, Francisco Antonio González Pérez, en relación a ese “buenismo” que habría caracterizado la política tenida hasta ahora con el islamismo fueron ampliadas ayer durante su intervención en la tertulia ‘La Voz del Faro’ de la cadena Cope. Una intervención interesante en la que el delegado fue más allá y lanzó una serie de claves para quien sepa interpretarlas.
Así pues González aclaró que cuando habló de “buenismo” quiso decir que “a lo mejor se ha consentido que haya habido entrada de personas no deseables que han podido actuar de una u otra forma”, habiéndose podido “flexibilizar ciertas relaciones con personas”. El delegado dejó claro que nunca se refirió a la labor que realizan las fuerzas y cuerpos de seguridad, sino que se refería a que “durante muchos años ha habido buenismo con personas que no eran lo que parecían”.
¿Y a qué personas se refiere González Pérez? Ahí ya aparece la siempre temida línea roja que el mandamás de los Reyes no quiso cruzar, pero dio suficientes claves como para que, cuando menos, se sospeche de a quiénes se refiere. Ese “buenismo”, esa situación, “ha podido llevar a que se hayan dado charlas que no tenían que haberse dado en Ceuta”, puntualizó. El delegado quiso significar que han podido darse charlas de personas que infunden un sentimiento que puede llevar a que otros quieran inmolarse en Siria, por ejemplo. “No seamos miopes. No estoy diciendo que pueda ser, pero a lo mejor hay madrasas que están instruyendo y no se ha trabajado sobre este tema como se debería”, destacó.
González denunció que las entradas en Ceuta de determinadas personas no se habían vigilado como se debían pero “por buenismo, no por intencionalidad”, aclarando que en este ámbito de lucha contra el radicalismo no cabe relajación alguna “ya que los terroristas no dejan de trabajar”. De hecho al último ceutí del que se tiene conocimiento su marcha a Siria, el joven de 16 años, fue captado por gente de fuera que había contactado con él en la propia Ceuta.
El delegado alabó la labor que en este ámbito está llevando a cabo la Guardia Civil, la Policía Nacional además del CNI, siendo un asunto que preocupa mucho al actual Gobierno.
De las charlas públicas... y preocupantes
Hablando sobre un asunto en torno al que, dijo, “tengo que ser muy delicado”, el delegado se refirió a las reuniones públicas que se han celebrado en Ceuta de determinado movimiento que se han enmarcado y que incluso han podido contar con apoyo económico de fondos públicos y a las que, igual, no se le ha dado la importancia que se debía. Aclaró que él como delegado está cumpliendo con su obligación de informar, en base a las investigaciones de las fuerzas de seguridad, sobre qué se debe hacer y lamentó que desde algunos sectores se haya incluso permitido y alentado este tipo de reuniones públicas cuando no se debería haber hecho.