Son casi doscientos alumnos de ocho centros educativos de Ceuta los que este año han decidido unirse a las Jornadas de Convivencia en el Entorno Natural, que desde hace 12 años se celebran en García Aldave.
Coordinados por Jesús Checa Pino, maestro de Educación Física en el colegio Juan Carlos I. Además, participan en este campamento los centros de Primaria Ortega y Gasset, Reina Sofía, Príncipe Felipe, Santa Amelia, Severo Ochoa, Mare Nostrum, y un instituto; el Puertas del Campo.
“Cuando empezamos con esto, queríamos aprovechar las posibilidades de Ceuta en el entorno. No hay albergue juvenil, así que hemos tenido que buscar otro emplazamiento, que es aquí, en Finca Serrano”, explicaba Checa. Según el coordinador de la actividad, se trata de alcanzar dos objetivos. “El primero, que desarrollen una actividad física y deportiva en la naturaleza, que entren en contacto con el entorno; por ejemplo, cuando hacemos un paseo senderista les mostramos una guía con las plantas más habituales, de modo que lo aprenden”, comentaba.
El segundo objetivo, y no menos importante, es lograr una relación más fluida entre los niños. “Conviven aquí casi durante una semana. Les mezclamos en las tiendas de campaña para dormir. También en los grupos de actividades, de forma que no se encuentran más de seis alumnos del mismo colegio en una. Así conseguimos que se relacionen entre ellos, y surjan amistades. Es impresionante ver cómo todos los años el último día se intercambian el Messenger o el número de teléfono, y luego te los encuentras por la calle. Es una ciudad pequeña, pero con muchos colegios”, aseguró Checa.
El esquema del campamento es sencillo: por la mañana, actividades deportivas. Por la tarde, talleres mucho más relajados, y tan variados como puedan ser percusión o manualidades. La infraestructura también es sencilla. Las tiendas las pone el Tercio Duque de Alba, y la financiación surge de la Consejería de Educación, Cultura y Mujer, de los propios centros educativos, y de los padres. “Es una pena, pero a veces cuesta convencerles. Es un desembolso mínimo, sobre todo comparado con lo que se puede encontrar en la Península, pero a algunos les cuesta”, opinaba el coordinador de la actividad. Cada colegio aporta entre 20 y 25 niños seleccionados según criterios propios.









