Ante las declaraciones realizadas por D. Emilio Carreira, Portavoz del Partido Popular, entre las que, con mucha razón afirma que “quien calla, otorga”, el partido Unión Progreso y Democracia (UPyD) nos vemos obligados a “no callar”, y por tanto a “no otorgar” en lo que parece ser una amenaza velada.
Se hace el Sr. Carreira, o su partido, directo objetivo de nuestra denuncia respecto a la situación de los menores sirios de la Plaza de los Reyes. Craso error, pero comprensible dado el nivel de egocentrismo que adorna tanto al Sr. Carreira como a su partido. Nuestro escrito (que pretendió ser un aviso sobre el riesgo de excesiva exposición al sol que están sufriendo esos menores) iba dirigido a quien, según se nos informó, es el responsable de ellos, el fiscal de menores.
Intentar transmitir que esa denuncia se encuadraba en la campaña electoral, es conocer poco o nada a nuestro partido y a sus integrantes. Los derechos sociales, y más concretamente los de la infancia son santo y seña de nuestra labor política día a día. Nosotros sí cumplimos (y haremos cumplir, urnas mediante) los acuerdos firmados a ese respecto por nuestro país en el marco de la ONU.
Probablemente para el portavoz del Partido Popular “valga todo”, demostrando así una falta de escrúpulos que traspasa el límite de lo humanamente aceptable. Para nosotros, no. No nos permitiríamos utilizar a menores para absolutamente ningún fin, y condenamos enérgicamente que el Sr. Carreira sí los quiera utilizar, colocándose así al mismo nivel que los padres sirios que hacen con sus hijos lo propio.
El maltrato físico o mental de los menores, su violación, o cualquier otro delito que se cometa contra ellos, es demasiado importante como para que forme parte de cualquier escenario, y mucho menos de la legítima confrontación electoral. Así que si tiene algún dato, indicio, si quiera sospecha de que algún integrante de nuestro partido UPyD pudiera tener motivos para “caérsele la cara de vergüenza cuando hablan de protección de menores” (sic), sabe usted, o debería saber siquiera por su profesión, que el juzgado de guardia está abierto las 24 horas.
Y concluimos este escrito tal y como lo comenzamos, dándole la razón en otra de sus afirmaciones: En Ceuta nos conocemos todos.





